Super Bowl 2015: entre moda y tradición

A ciencia cierta no se sabe cuándo el Super Bowl empezó a tener auge como parte de los eventos importantes a considerar cada año. Evidentemente para ciertas zonas geográficas tiene mayor importancia. En fechas recientes, no necesariamente se tiene que ser gran conocedor de los personajes que se enfrentarán en el campo, porque nos llega la emoción por contagio. Pero ¿todo mundo sabrá quién fue Vince Lombardi?

Probablemente el partido definitivo en la Liga Nacional de Futbol, forma extraña de traducir NFL pero sintéticamente –no sintáctica- más acertada que decir Futbol Americano (termino que flota como parte del legado de la extinta Liga de Futbol Americano, ahora llamándose conferencias), fue ganando notoriedad a partir del espectáculo de medio tiempo durante el cual se han vivido momentos para recordar; desde el incidente de Janet Jackson hasta la reciente polémica si los Red Hot Chili Peppers (acompañando a Bruno Mars) hicieron playback. De alguna u otra forma el Super Bowl terminó siendo parte del escrutinio público y, es un evento que está más allá del significado inicial, que es una férrea lucha entre dos contrincantes, sino que ya es un coliseo en donde se espera de todo.

Al parecer, uno de los años más relevantes en la historia de la cultura moderna, la cultura pop, es el de 1967. Si bien se lanzaron ese año muchos de los discos más importantes de esa década (y de la historia), se murió John Coltrane y Gabriel García Márquez publicaba su máxima Cien Años de Soledad, si no que por primera vez se disputaba el Super Bowl entre los equipos de Green Bay en contra de Kansas, consagrándose el primero mencionado como el primer campeón mundial.  Al año siguiente, los campeones se mantenían en su lugar gracias a su entrenador, Vince Lombardi, que los guió hasta la victoria en dos ocasiones, en las primeras ediciones del torneo. Al parecer nunca antes un coach tenía tanta relevancia dentro de los deportes (por lo menos no dentro del deporte concebido como un acto público masivo que no solo involucra a las personas que asisten al juego sino a quienes se enteran del resultado a través de medios), falleciendo trágicamente de cáncer después de coronarse bicampeón. De allí el nombre del trofeo.

Han estado dentro del ojo del huracán los nombres y figuras, ciudades y patrocinadores, buscando por un lugar en la historia para alzar la copa y portar con orgullo los magistrales anillos (ambos diseñados por la prestigiosa casa Tiffany’s) por el resto de sus vidas.

Si uno se pone a ver las estadísticas (que dan para entretenerse horas y horas) es fácil encontrar que los Steelers de Pittsburg son quienes más finales de campeonato han ganado; que Joe Montana sigue siendo el mero rey en el trono de los MVP; que Florida ha sido el estado que más finales ha hospedado o que los Dallas Cowboys son quienes más finales han jugado.

Es cierto que el campeonato ha evolucionado mucho en todos sentidos, si bien su época de oro se coronó en la década de los noventa con las grandes estrellas y los grandes equipos, lo que está dando el nuevo siglo es reflejo de los tiempos; equipos grandes se están quedando chicos ante aquellos otros que se quedaban en el fondo de la tabla, los tiempos cambian y este nuevo aire refrescante viene a reavivar la llama del torneo mucho más que antes.

Es evidente que hay cosas que se mantienen, polémicas que se generan dentro y fuera del campo y adrenalina que corren en los pasillos. El fútbol americano es el deporte que conjuga músculo y cerebro de tal forma que, el más mínimo error de precisión puede costar todo el trabajo hecho, aun históricamente hablando.

Este año se enfrentarán en Arizona los Patriots de Nueva Inglaterra en contra de los Seahawks de Seattle (quienes llegan por segunda ocasión consecutiva), en donde se definirá si Tom Brady se convierte en leyenda o si Seattle hace historia propia al derrotar a Nueva Inglaterra de forma apabullante (como lo hicieran con Denver el año pasado) y nombrarse bicampeones y asesinos de quarterbacks, quizás Peyton Manning aún se está sobando el golpe.

La cita es este 1 de febrero para vivir la emoción del Super Bowl XLIX, agárrense de sus asientos que estarán muy interesantes los movimientos de cada equipo. O si no le gusta tanto espérense a la mitad para ver a Katy Perry acompañada de Lenny Kravitz, igual y pasa algo de lo que se hablará, polémicamente, una semana.

 

Por Alejandro Jonbjarnadottir.

 

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