ENTREVISTA EXCLUSIVA con TRICICLO CIRCUS BAND: el arte de vivir por la música

Por Alonso Silva.

Fotos Mariana Bermejo / Amanda Vr.

“Tenemos toda una vida por delante”.
Palabras más, palabras menos, así fue como sonó mi despedida; era el año 2012 y me adentraba a una nueva faceta en mi vida. Al día de hoy, sigo sin recoger todos los frutos de tan tremenda decisión, pero algo es seguro: yo, su servidor y amigo, no soy el mismo.

Lo sé, es una frase muy trillada, muchas veces mal usada y, sobre todo, mal interpretada. Sin embargo, estoy en lo cierto. Desde hace cinco años, este sujeto que ahora escribe (y a quien, espero, estén leyendo con atención), ha tenido que cambiar. ¿Por qué? El amor, el desamor, el sufrimiento, el dolor, la agonía, la farsa, la vida misma se encarga de ponernos en nuestro lugar y con las personas con quienes debemos estar. A veces funciona, a veces no. De eso se trata esa gran obra de teatro llamada “LA VIDA”.

Volvamos al 2012. ¿Qué pasaba en ese entonces? No mucho, en realidad. Fue un año, una época, un período, lleno de crisis; crisis emocionales, económicas. Crisis por la edad, por todo lo que ocurría a mi alrededor. Afortunadamente, no era el único. Amigos míos, compañeros, conocidos y uno que otro medio despistado, teníamos el mismo pesar. Sufrimos en conjunto, nos apoyamos en conjunto. Nos dimos vida unos a otros.

Una noche, después de una jornada caótica, nos reunimos en casa de cierta chica. Ahí, todos envueltos en uno, volvimos a sonreír, a jugar un poco, como no lo habíamos hecho hace tiempo. De repente y sin previo aviso, alguien tomó la iniciativa y dijo “ahora, con la felicidad que nos embarga, quiero dedicarles una canción”. Era mi amigo “F” (así dejémoslo), uno de esos ‘compas’ que tiene muchas cosas raras en la cabeza. Todos le decían que tenía alma de poeta. Claro, con la humildad por delante, él siempre lo negó. Sacó su reproductor de mp3 y sonó la canción.

El tema aquel llevaba por nombre “Amanece” y le pertenecía (le pertenece) a Triciclo Circus Band. El coro dice, más o menos, así:

“Amanece como ayer
En color felicidad
Pero mira, mira, mira
Tu voz en mi alma siempre está
Amanece como ayer
Te encontré en mi soledad
Pero mira, mira, mira
Tu voz en mi alma siempre está”

Después de escucharla una y otra vez, hasta el cansancio, ese momento significó un sentimiento de unidad entre todos; un sentimiento de hermandad. Los años han pasado y nosotros estamos lejos. Cada uno, como es natural, siguió su camino. Algunos se casaron, otros se fueron de la Ciudad y “F” falleció hace un año. De alguna manera, todos sabíamos que ese encuentro no se repetiría jamás. Al menos, no en mucho tiempo. Nuestras vidas estaban cambiando. Nuestras metas, nuestros sueños, nuestras ambiciones, todo, se desviaron. Tras cruzar la puerta, yo comprendí que esa era mi despedida. No les dije “adiós” ni nada, simplemente les dediqué una sonrisa y me fui a casa. A partir de ese momento, todo en mi existencia cambió.

Pese a todo, sigo esperando el reencuentro. Me gustaría volver a verlos y amanecer con todos ellos. El día llegará, sin duda, aunque no sabré qué decir.

Tercera Llamada

Hoy el día pinta distinto. Parece que, por donde sea que vaya, la vida vuelve a darme agradables señales. Se trata de un día especial. Es 21 de agosto del 2017 y la emoción me embarga. Cita en la Carpa Astros para una entrevista con el Triciclo Circus Band, sí, aquella banda que nos presentó “F” en nuestra despedida. El clima no ayuda y el supuesto eclipse tampoco. Todo está envuelto en un aire nostálgico.

Triciclo Circus Band se forma en el 2009 en la Ciudad de México, lugar en el que cada vez es más difícil ser músico o tener una banda, sin importar su género. Sí, por un lado cada día salen muchos jóvenes con sus grupos de rock, de reggae, de ska, de distintos sabores y colores. Sin embargo, ganarse un lugar cuesta y no muchos sobreviven al intento. Cultivar un proyecto musical es cómo cultivar una amistad. Es decir, estar ahí en todo momento; disfrutar de los buenos tiempos y trabajar en los malos. Como en una familia.

“Acá, principalmente, somos una familia. Sí llegamos a enojarnos y a tener disputas, como en todo, como en cualquier relación, pero cada una de nuestras diferencias las hemos podido, digamos, aterrizar y sacar algo bueno de ellas. Ahora que tenemos la presentación del disco, pues, ha habido varias disputas, cada uno piensa y quiere cosas distintas, pero siempre buscamos lo mejor para la banda. Mientras el Triciclo salga adelante, todo está bien. Pelearnos, enojarnos y todo eso, es normal.”

Llevo años dedicándome a este lado de la música, al de la prensa. Conocer y escuchar bandas nuevas, es, en parte, mi labor. Conocer al Triciclo fue para mí un momento muy importante, como fue descubrir otras bandas, otras formas de hacer y crear música. La mezcla de géneros tan dispersos entre sí ha sido un factor clave para alcanzar, primero, su propia identidad, para después hacerse de un público al que, si algo le gusta, es esa variedad sonora de la banda. Porque, así como la música, cada persona tiene una historia distinta; el amor, la tristeza, la soledad, el miedo, la felicidad, etcétera, cada quien lo vive o lo desvive a su manera. Lo mismo pasa con la música, con las canciones.

“El sonido de Triciclo Circus Band es muy particular, pese a que todos escuchamos cosas distintas. Nos puede gustar la salsa, la banda, la música clásica, etcétera. Esta mezcla de géneros en nosotros ha sido normal porque es lo que escuchamos de nuestros padres. Está chido porque, al final de cuentas, es como regresar a nuestras raíces o a sentir algo familiar, y eso es algo que también le gusta a la gente, a nuestros seguidores, o no sé cómo llamarlos, porque ven en nosotros a una banda que fusiona varios géneros pero con un estilo muy particular. Vaya, ni siquiera saben en dónde colocarnos. Por ejemplo, hace un tiempo nos dijeron algo como “su banda está muy chida pero no sabría en dónde ponerla”. Y sí, es cierto, no somos un grupo que pueda meterse en el mainstream o quizás sí, no lo sé. A la gente le gusta pero no saben decir qué tocamos y eso a nosotros nos gusta. Es nuestra identidad. Lo que pase después, ya lo veremos, pero ahorita estamos muy bien, aunque queremos estar mejor y que el Triciclo llegue más lejos. En eso estamos.”

“Llegar lejos”. En el mundo de la música, me he dado cuenta, llegar lejos puede significar muchas cosas. Llegar a otros países, llegar a más gente, llegar más lejos de nuestras propias habilidades. Muchas bandas no lo tienen claro y por eso, tal vez, fracasan. En aras de tener un éxito inmediato, se toman malas decisiones o simplemente no se piensa antes actuar, de ahí que una gran cantidad de grupos nuevos desaparecen muy pronto, y es como si nunca hubiesen existido. Hay, tanto dentro como fuera de la escena, poca cultura musical en muchos sentidos. La tecnología ha venido a modificar toda nuestra experiencia para vivir y sentir la música. Disfrutar de una banda, de una canción o de un concierto se ha convertido en algo meramente efímero. ¿Eso será llegar lejos? Es decir, ¿Qué es lo que prefiere una banda? ¿llenar un foro con gente que se dedica a juguetear con su teléfono o que el público llore, cante, grite, sus canciones?

“En la música hay mucha paja, como dirían por ahí. Muchas veces, en la radio pega una canción y no sabes ni por qué. Bueno, sí se sabe, porque le metieron mucho dinero. Pero así se maneja el mainstream. Francamente, hay muchos artistas o grupos que no tendrían por qué estar ahí. Su música no dice nada y, si la analizas, te das cuenta de que no es tan buena o nada buena. La gente tampoco ayuda mucho. Hoy en día, parece que les importa más sacarse la foto y publicar que estuvieron en tal concierto, sin ponerle atención al artista.

Creo que, en ese sentido, nuestro público es muy fiel. Vaya, se saben todas las canciones, las cantan, y están al tanto. A veces, entre ellos, hacen grupos para ir a los conciertos juntos. Y remarcamos esto porque, bueno, no somos una banda que tenga todos los recursos para hacer una larga labor de medios y todo eso. Por eso nuestros fans son muy fieles, además de que nos conocieron tocando en la calle y les gustó lo que escucharon.”

Una vez que el Triciclo Circus Band entró a mi universo, puedo decir que abrí una puerta por la que llegaron muchas canciones que hoy me son indispensables e insustituibles. Además del apego sentimental que le tengo al proyecto, me hizo sentir parte de algo. Fuimos, quienes estuvimos ahí, una generación que creció con múltiples carencias, pero siempre acompañados, siempre apoyándonos. Mis amigos, mis compañeros, mis conocidos y aquel sujeto despistado que nunca falta, aún con todas nuestras diferencias, nos fuimos fieles. Y todo gracias a “Amanecer”, como lo dije al principio de este texto.

Debido a esto, y como lo he visto, me cuesta trabajo creer en la sinceridad de una banda que está en la escena. Sí, hay mucha paja. Mucha paja mental también en los músicos. Lo que la gente desea es a alguien con quien identificarse, como lo hicieron muchos en los 70’s con El Tri, Los Dug Dugs, Peace & Love, Javier Bátiz, o en los 80’s-90’s con Botellita de Jerez, Café Tacvba, La Maldita Vecindad, etcétera. ¿Hace cuánto que no vemos a una banda “del pueblo para el pueblo”? Sí, ahí siguen los Caifanes y La Maldita, etcétera, pero nada más. Vivimos, musicalmente, de la nostalgia, de épocas pasadas.

“Nosotros, como bien sabes, salimos de la calle. Ni siquiera teníamos ninguna expectativa. No esperábamos nada, sólo queríamos tocar. En ese sentido, el Triciclo siempre ha sido muy verdadero y muy honesto. Lo que pasó después fue para nosotros algo inesperado, pero que nos motivó a estar aquí. A pensar en sacar discos, a hacer conciertos, etcétera. Las cosas también cambiaron para nosotros, pero siempre lo hicimos por una especie de amor al arte. Incluso, nos cuesta trabajo aceptar algunas cosas. Por ejemplo, actualmente ya tenemos que pensar en una producción más elaborada, en una escenografía, en la difusión, en cosas que desconocíamos y que, en realidad, no las pensábamos. Pero bueno, la idea es reinventarnos para ser mejores. De eso se trata todo este circo (risas).”
“F” siempre quiso ser músico, me lo confesó una noche en la que, en compañía de otros ‘compas’, nos fuimos beber. “Me hubiera encantado tener una banda”, me dijo. Me contó que sabía tocar la guitarra y que no cantaba nada mal. Yo, entre sorbos y sorbos a mi cerveza, le mencioné que sabía tocar la batería, y así nos fuimos muy lejos, pensando en cómo sonaría una banda nuestra. Quizá seguiríamos un estilo muy setentero, algo como Eagles, Creedence Clearwater Revival, Three Dog Night, etcétera. ¿Lo habríamos logrado? No lo sé. Quiero pensar que sí y que hoy seríamos una banda de buenos amigos haciendo lo que más nos gusta: tocar música.

La clave está en no perder la amistad y en dejarse llevar por los sueños, nada más. No importa lo difícil que sea vivir de la música o del arte en sí, importa si lo qué haces te hace feliz.

“Acá, cada uno de nosotros queremos dedicarnos a esto. A todos nos gusta la música y, aunque podamos hacer otras cosas, siempre hemos querido ser músicos. Aunque sí es una de las cosas más difíciles en la actualidad, pero a su vez es uno de los aspectos más retributivos. No nada más de aplausos vive el músico ni el artista.

En nuestra experiencia, vivir de esto ha sido muy complicado. Hemos tenido altas y bajas, y por eso tenemos otras actividades de las que sí vivimos. Porque, sinceramente, acá nadie vive de lo que saca del Triciclo. Vaya, todavía no logramos eso.”

Ocho años han pasado desde el nacimiento del Triciclo, uno de esos combos musicales que a más de uno nos ha hecho sentir la fuerza de una canción llegadora; nos ha sacudido todos los huesos con varias de sus canciones. La música es como cualquier otro sentimiento (el amor, el desamor, el dolor, la soledad, etcétera) que, una vez instalada en nuestras neuronas, la vida -nuestra vida- ya no vuelve a ser la misma.

El próximo 14 de octubre, el Triciclo Circus Band tiene una cita muy importante en la Carpa Astros, en donde presentarán su Tercera Llamada, su nuevo disco. Más allá de un concierto, la noche será una verdadera puesta musical, un sitio en donde, sí, la música sonará fuerte en nuestros sentidos y el público hará lo que mejor sabe hacer: cantar, gritar, saltar, bailar, llorar. Vivir.

“F”, tenemos una cita pendiente. Este puede ser el reencuentro que tanto nos ha hecho falta. Puede ser, además, un momento como el que vivimos hace cinco años, cuándo nos presentaste “Amanecer”. Si nos ayudas, créeme, la vida de todos nosotros será mejor, al menos por un día. A todos nos hace falta. Nos haces falta. Pero ya nos volveremos a ver algún día, tenlo por seguro.

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