ENTREVISTA – Vinila Von Bismark y los viajes hacia las raíces: Motel Llamado Mentira

Vinila es un personaje de riesgos. Me tiro al vacío todo el rato. A veces me salen bien las cosas, otras veces no tanto, pero no me puedo quejar.

Amo los tamales oaxaqueños, de hecho los voy persiguiendo por la calle, muchas veces ya no para comprar, sino para hacer unas fotos con ellos, o algo así.

El pasado jueves, primero de febrero, Vinilia Von Bismark se presentó en el Mooi Collective para presentar su último disco titulado «Motel Llamado Mentira». Fue una noche de desenfreno, de baile y de cantar hasta desgarrarse la garganta. Puede decirse que fue un loquerón tremendo. Y los rastros de aquella fiesta aún seguían visibles al día siguiente, pues ahí mismo tuvimos la oportunidad de entrevistar a Vinilia.

En un tercer piso de un edificio ubicado en la colonia Doctores en la Ciudad de México, se encuentra el Mooi Collective, un espacio para los artistas arriesgados, raros, emprendedores, comprometidos. Un lugar que había recibido días antes a Cigarretes After Sex.

Las latas de cerveza por el piso, botellas de alcohol vacías, un pequeño escenario, una barra que flanqueaba un par de refrigeradores vacíos, una cabina de sonido y las lámparas ya puestas para la sesión fotográfica era lo que había al momento de la llegada de Vinila al encuentro.

Saludó a todos con una calidez tan grande, como si conociera a cada uno de nosotros por años. Se sentó en la primera silla que encontró, soltó un par de chistes. Luego dijo que estaba lista y que podíamos iniciar con la entrevista cuando quisiéramos.

—Gracias por concedernos esta entrevista para la revista Vicio.

No, qué va. Muchas gracias a ustedes.

—Y bueno, háblanos sobre tu nuevo disco.

Estoy con la promo de mi nuevo álbum que se titula «Motel Llamado Mentira». Y hemos venido a México a hacer la promo del disco. Tuve la presentación el día de ayer, también he tenido dj’s sets, y la verdad es que me encanta estar aquí, porque México siempre me ha recibido de una manera diferente. Tengo una especie de fijación con este lugar. Me encanta.

Está es la cuarta vez que visito este país. La primera vez que vine, vine con mi show The Hole. Y cuando vine aquella vez también empecé a tocar y vi que la cosa iba increíble; entonces decidí que tenía que venirme p’acá, patrocinar mi trabajo aquí. Aparte, disfruto la forma que tiene el público mexicano de recibir, ayer por ejemplo bailaron muchísimo, estuvieron gritándome, chillándome. No lo sé, es como muy caliente este publico. Me gusta.

—¿Y el disco? ¿A qué suena «Motel llamado mentiras»?

Pues mi álbum tiene un punto chamanico total, donde cada canción es una especie de viaje entre moteles, de estados de animo. «Motel Llamado Mentira» habla sobre la sociedad en la que vivimos, de cómo el sistema quiere que vivamos, pero también es un viaje. De repente el disco se convierte en un viaje espiritual, como en la canción de «Vinila Masagua» que sucede en Granada –de hecho vamos a lanzar un videoclip el día 9 de febrero de éste tema–. Y cada canción es un viaje distinto. Hay canciones más oscuras, como el «Comienzo del fuego», luego nos vamos por algo mas tropical, como en el tema de «Sólo para mí», luego nos vamos a algo mas folklórico, algo más andaluz, porque en este disco he buscado irme todavía más a mis raíces, al lugar de donde vengo.

¿Y cuáles son las raíces de Vinila?

Pues mis raíces se ven reflejadas, sonóricamente, en este punto alfamencado. Granada, mi tierra, es un referente fuerte del flamenco; bueno, yo no soy cantante de flamenco, pero sí que me influye, y se me nota a la hora de cantar, pues lo hago con un acento de Granada, un acento especial, muy español. Entonces ahí, sonóricamente, tengo gente importante tocando, como lo es Víctor Iniesta que es un guitarrista de un grupo muy conocido de España llamado El Bicho. Y bueno, las colaboraciones de mi álbum también son colaboraciones que vienen del mestizaje, de raíces mas andaluzas, como en el caso de Ms. Mina, o como la colaboración de La Mari que dio a conocer en España el «Flamenco Chill» en el año 96. Es un disco lleno de colaboraciones.

Y bueno, también Granada aparece en otra forma en mis canciones. Por ejemplo, yo estuve viviendo por doce años en Madrid y tuve la necesidad de regresarme a Granada, de volver a empaparme de todo lo que mi tierra ofrece, de toda esta cosmovisión, lo cual hace que Vinila tenga una autenticidad, porque antes yo hacía Rock & Roll, que estaba muy bien, pero mirábamos para Memphis, mirábamos para Misisipi, mirábamos para el otro lado del charco. Y eso está muy bien, pero hay mucha gente que ya lo hace. Entonces, cuando me veía cantando en ingles, estaba muy bien, pero al final estaba fingiendo algo, porque realmente yo soy una chica de Granada.

—¿Por eso este nuevo look?

Sí. Por eso me rapé, porque también quise limpiarme de todo energéticamente; y haberme quitado el cabello que era como algo muy importante ya que me daba la imagen de una rubia poderosa, una rubia peligrosa, como de armas tomar, una femme fatale de los 50’s, que está muy bien, pero que no deja de ser un tinte de pelo. No te digo que el día de mañana no vuelva a estar rubia, pero en este punto de inflexión de mi carrera necesitaba comenzar de nuevo, y que mejor que prescindir de mi cabello y dar a la luz lo que realmente soy.

—Que mejor que renacer en un nuevo disco y con un sello discográfico propio, ¿no? ¿Qué es «Cachucha Récords»?

En Argentina «cachucha» significa el chocho. Es por eso que si te fijas en el logo, si te fijas bien, hay una cachuchita. Y la verdad ha sido toda una gran experiencia, porque hasta ahora siempre había vivido en la comodidad de tener un sello discográfico donde ellos te lo acomodan todo, en donde te dan las cosas necesarias para grabar un disco, pero al final acaban influyendo en el trabajo del artista, entonces es eso lo que a mí no me terminó gustando, porque al final intentan que mi trabajo se parezca al de otros artistas. Y eso jamás. Yo siempre velo por mi esencia y quiero que sea única.

Producir con mi propio sello discográfico es ver por mi libertad, pero la libertad cuesta. Soy libre, pero esto es mas costoso, porque al día de hoy las compañías discográficas empujan para que tus canciones suenen en la radio, sobre todo las multinacionales. De hecho hubo dos que vinieron por este trabajo, pero no terminó por convencerme porque no pude sentirme libre con lo que ofrecían. No te digo que el día de mañana no firme con alguna, pero por lo pronto necesito esa libertad, esa comodidad y esa certeza de saber que yo tengo a la sartén por el mango.

—¿Vinila es feminista?

Todo este proceso es parte de mi locura, pero también tiene todo el poder y el significado del feminismo, del empoderamiento de la mujer. Y realmente quise quitarme  de etiquetas, quitarme de todo y ser una misma, y tener el poder –pero el poder sobre mí misma, porque el poder hace estragos en el mundo–. Pero lo mas interesante de todo esto es el poder sentirse mujer, y de creer en mí misma. Y esto de alguna manera puede verse reflejado en mis shows. Por ejemplo ayer, la gente se quedaba con la boca abierta y yo me decía «creo que a la gente no le está gustando, está aburridísima», pero no. Luego empezaban a aplaudir muchísimo. Luego venían y me decían «Vinila, vaya power que tienes», entonces yo me quedé con la boca abierta, yo me quedé fascinada, y yo que pensaba que los estaba aburriendo.

—¿Siempre es el mismo show?

No. Yo creo que mi experiencia artística es diferente con cada presentación. Ayer, por ejemplo, tuve un show donde toqué por primera vez sin banda, porque como es una ligera presentación, mi show se volvió una especie de espejismo, era como una pincelada, con la música enlatada como lo hacen los raperos; yo me sentía rapera. Y fue como extraño, porque normalmente está la figura de Vinila rodeada de músicos buenísimos, donde la gente se puede entretener viendo tocar al músico, pero esta vez la atención era exclusiva para Vinila, y bueno, me sentí bastante bien. Pero quiero volver con la banda. Regreso en abril con mi banda.

—¿Cómo te relacionas con el público mexicano?

Me gusta el público mexicano porque es más caliente que el publico español en el sentido de que vive todo mucho más. Ayer bailaron muchísimo las rolas. Quizás en España está más la onda de juzgar al artista, que vivir y empaparse de su música. De hecho España está en un punto donde se le presta más atención a las modas. Ahora la moda está en lo urbano, en el trap, en el regueton, está en estas cosas que para mí están bien, pero que pase rápido porque no tiene sustancia.

—¿Y cómo te relaciones con tu público en general?

Vinila tiene un publico cautivo algo grande, y eso se debe a que tengo tantas vertientes artistas, por ejemplo, mis cinco años en el teatro, mis bandas de Rock & Roll, mi faceta como dj hicieron que mi publico se volviera muy fiel, porque no me agarro de un sólo género, no me agarro un estilo. Dentro de eso que tiene Vinila, de exótica, de granadina, y que haga rock, y que haga música más tropical, hace que al final la gente siga la esencia de Vinila, que para mí es lo importante. Vinila es un personaje de riesgos. Me tiro al vacío todo el rato. A veces me salen bien las cosas, otras veces no tanto, pero no me puedo quejar.

Pero lo bueno, creo yo, es que allá fuera la gente está en un tránsito, porque ya no está sonando tanto el trap y esas cosas, y no se sabe qué es lo siguiente.

Cuando viene el publico a verme, no me gusta que sólo esté escuchando una buena banda, sino que también se queden impactados por el tema visual. Me gusta que esto no sea solamente escuchar a Vinila, sino que también sea ver y disfrutar a Vinila. Porque al final, todo lo que he hecho se ve reflejado en el escenario, en la interpretación y yo creo eso atrapa al público. Es uno de mis fuertes como artista.

—¿Vinila marca tendencias? ¿Cuál es la relación entre Vinila y la moda?

Vinila también llegó a ser un referente en la moda, por la forma y el estilo que tiene, y que al final es muy propio, muy mío, es algo que no se parece a nada. Ahora mismo tengo un trabajo con unos carnavales, por lo tanto mi trabajo no tiene que ver sólo con la música, también tiene que ver con el show, con el burlesque, con el presentar. Ahora también me han llamado para un show muy grande en España. Me relaciono también mucho con la televisión, entonces mi vida es muy ecléctica.

—¿Te gustan los tamales?

Sí, y se nota en mi canción de «Quiero decirte algo al oído». Ahí se ve mi influencia mexicana en mi construcción como artista. Para mí, México es como muy importante. Me gusta mucho. Me gusta mucho su cultura, su gente, andar en sus calles, cantar en todos lados, por lo cual, México terminó por darme mucho y me inspira muchísimo. «Quiero decirte al oído» es un mambo, así, como muy tropical, y me hace recordar cuando me levantaba a las nueve de la mañana por lo tamales, y me decía que esto debía de estar en mi disco porque me rompe la chora todo el rato, y necesito que esté aquí. Así que nada, metí los tamales oaxaqueños. Los amo, de hecho los voy persiguiendo por la calle, muchas veces ya no para comprar, sino para hacer unas fotos con ellos, o algo así.

Por Pedro C. Catorce Fotos Rubén Márquez

 

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