#VicioArticulo – Renovación e innovación en el arte contemporáneo en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO)

En la 37ª edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO) de Madrid el lema fue «El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer» pero como les conté en mi anterior artículo, los grandes artistas del siglo XX estuvieron presentes tanto con sus obras como en las influencias de artistas contemporáneos, algunas de las cuales se recogieron en un gran catálogo.

Les voy a hablar de algunas de las muchas obras que me cautivaron. Para ello, comenzamos este recorrido por aquellas en las que la geometría es uno de los sus componentes esenciales y con ella abrazan la tridimensionalidad mediante la superposición de elementos y consiguen crear ilusiones visuales que cambian según se modifica la perspectiva del espectador. Con todo ello, nos encontramos con obras estáticas que, sin embargo, tienen movimiento.

el artista español Francisco Sobrino Ochoa y su obra de 2002 que pueden ver a continuación (sin título, n. 459).

Otra obra sin título es esta (2015) del artista Macaparana, cuyo nombre artístico proviene de la ciudad del estado de Pernambuco en Brasil. En esta propuesta la limpieza y la sencillez de las formas realzan su belleza. Aquello de «menos es más» que es la columna vertebral del minimalismo y cuyo autor fue el arquitecto. Ludwig Mies van der Roh, uno de los integrantes de Le Corbousier junto a Walter Gropius. Al observarla, esta obra tiene un tanto de arquitectura y movimiento.

La influencia oriental también se representó en trabajos en los que la geometría es fundamental, sobre todo tratándose de un origami, como en OrigamiRhombi, 16 rhombis (2018) de LaB[au]. Aquí el movimiento además es real, ya que se trata de arte cinético, y hace que la propia obra vaya modificándose cada pocos segundos, con lo cual tenemos un trabajo que cambia constantemente aun siendo la misma.

La textura también estuvo presente con La edad del pavor (2017) de Antonio Santin, en la que a priori no se sabe si realmente es una tela o un efecto óptico o ambos; una obra sin título (2018) de Chris Jones, donde nos muestra retazos de un pequeño y bonito edificio que contiene diversos lugares; o con la espectacular A las puertas del mundo (2017-18) de Isaac Montoya.

Algunas de las propuestas que más me llamaron la atención están muy relacionadas con el color y con la luz. En cuanto a la luz, destacaron bastantes obras que utilizaban la fisicromía, una técnica en la que se combinan los colores para producir nuevas mezclas cromáticas que varían según incidan en ellas la luz y según el punto de vista desde el que se observe. Como ejemplos, Physichromie 219 (1966) del venezolano Carlos Cruz-Diez. La luz fue captada en botellas por Fabrizio Corneli en Mondo Smeraldo (2010), de manera que cada una de esas botellas contenían diferentes elementos naturales y la luz reflejada en cada una era distinta, dándole al conjunto una sensación de luminosidad con todos ocres. Las esculturas del español Pablo Armesto hechas con fibra óptica se asemejan a estrellas y en ellas hay una bella combinación de elegancia, luz y tecnología. Tal es el caso de Estelar 12.50C (2018), Estelar 11.50 y Titi-Land Mad (ambas de 2017). Además, esta última incluye un desarrollo interactivo basado en Open CV (una tecnología que permite la detección de personas y objetos del entorno), lo que sumado a una webcam y otras tecnologías, regulan la luz de esta pieza para emular el destello de las estrellas.

Por lo que en ARCO me encontré con una gran variedad de obras, estilos, enfoques y propuestas que abrazan las innovaciones del siglo XX pero tratan de abrir nuevos caminos utilizando técnicas innovadoras, algunas de las cuales tienen como base la tecnología.

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