Las caras de Gabriela Wiener: malos tratos, feminismo y verdades incómodas en un libro autobiográfico

Gabriela Wiener (Lima, 1975) tenía un ajuste de cuentas pendiente consigo misma. En este intento por comprender quién ha sido y quién sigue siendo, la escritora feminista ha hecho de sí misma el personaje central de su último libroDicen de mí (Esto no es Berlín Ediciones). En una suerte de juego de espejos en el que busca su propio reflejo, Wiener ha entrevistado a 16 personas que significan o han sido significativas para ella en algún momento de su vida: su esposo, su hermana, su madre, su padre, su antigua psicóloga, su exmejor amiga y el exnovio que le rompió la nariz de un puñetazo, entre otras.

En este ejercicio por sincerarse con algunas personas en Dicen de mí, al menos dos de las respuestas que obtuvo no le han sido fáciles de digerir. Una es la de su exmejor amiga, por decirle cosas que le costó aceptar. “Me resistí mucho a reconocerme en la versión que tenía ella de mí”, confiesa Wiener por correo. Pero ese era uno de los retos, explica, “asumir esas otras versiones de mí misma, aunque no me gusten, era parte del objetivo del libro”.

La otra es la de la expareja que le partió la nariz. Veinte años después de lo sucedido, él sigue entrecomillando el puñetazo. En ese entonces ella no supo nombrar la violencia machista que estaba viviendo, pero intuía que estaba peleando no solo con una persona, sino contra todo un sistema, según se puede leer en las páginas del libro. A falta de lograr un diálogo sincero sobre lo sucedido, la escritora decidió no publicar la entrevista.

“En la intimidad es donde se desatan las primeras injusticias, y por ende, las primeras revoluciones”, asegura la periodista, cuyo esfuerzo por entender la relación en la que estaba inmersa surge de su propia lucha feminista. Una batalla que, para Wiener, tiene que ser antirracista, tiene que ir “más allá de Virginia, de Simone, de Judith, de categorías construidas en un pasado colonial, ilustrado, en una modernidad, en una universidad de Nueva York, en un doctorado en la Autónoma.” Para ella es necesario que las feministas se articulen más allá de sus privilegios, que revisen y cuestionen el “feminismo hegemónico, blanco, europeo, gringo, de clase media y alta, el del capital cultural, intelectual, urbano”.

¿Puede una entrevista que trata sobre el propio entrevistador ser periodismo? Wiener pretende hacer con esta obra más que un ejercicio periodístico en sentido estricto una “crítica risueña” al periodismo, una especie de “metaperiodismo”, como define ella misma su obra.

El relato de sus propias experiencias es uno de los sellos distintivos de la escritora peruana. Ha sido ella misma quien ha difundido su relación a tres bandas, de la que han nacido dos hijos. Hace unas semanas publicó una carta a su madre en la que le contaba que su compañera Rocío estaba esperando un bebé de Jaime, su compañero, con quien tiene una niña. El bebé, que ya ha nacido, ha sido deseado no solo por ellos dos, sino también por ella, según afirma.

Wiener ha hecho de su vida el laboratorio en el que pone a prueba sus ideales políticos, incluyendo los de las relaciones amorosas. Dicen de mí es un reflejo de ello.

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