Pearl Jam, Javier Bardem y Luis Tosar contra el acoso sexual

Alguien definió una vez un concierto de Pearl Jam como una gran congregación de tíos muy grandes con el pelo muy largo y llorando. Anoche, sin embargo, fueron más los gritos de júbilo después de las experiencias vividas en los accesos al recinto del Mad Cool. La emotividad fue doble por la constatación de queEddie Vedder había recuperado la voz después de dejársela tras su último concierto en Londres. De hecho, ella sola parecía bastar para mover a los cerca de 80.000 asistentes de la primera jornada del festival.

Tuvo unas palabras para ellos al poco de arrancar con ‘Release’ y ‘Eldery woman behind the counter in a small town’. Amorrado a una botella de vino, como suele ser costumbre en sus visitas a la ‘piel de toro’, Vedder cogió un papel y leyó en un español terrible: “La primera noche del festival. Tercer año. Un amigo me dijo que había mucha gente. Y yo dije: ‘Eso espero, porque me encanta España'”. Delirio global. “No, no sabes. La gente en Madrid está loca. Y yo adoro la locura. Un gran abrazo para vosotros mis amigos locos”.

Sobre un escenario sobrio y registrado en las pantallas gigantes en blanco y negro, con Stone Gossard repartiendo maestría rockera, el grupo de Seattle tuvo recuerdos para sus comienzos. Antes de ‘Even Flow’, Vedder volvió a coger sus papel y leyó. “Hace años, tocamos esta canción para unos pocos cientos en la sala Revólver de Madrid”.

Luego llegó el momento para, esta vez sí, llorar con ‘Jeremy’, una de las primeras tomas de conciencia sobre el problema del suicidio adolescente. Llorado todo, Vedder tuvo otro mensaje para las “fuertes mujeres en el público, las que cambian el mundo”. Pero antes de la música, un mensaje “de nuestros amigos Luis y Javier”, dos nombres que presagiaban lo que finalmente aconteció: Javier Bardem y Luis Tosar, habituales en anteriores conciertos de Pearl Jam en Madrid (bien dando botes en la pista o bien compartiendo el escenario y la botella de vino con el grupo), en un mensaje grabado y proyectado en las pantallas contra el acoso sexual: “Aunque hayas estado toda la noche bailando juntos, aunque os hayáis ido juntos a casa, si te dice que no, es no. Si no te dice que sí, es que no”.

Entre la melancolía ‘grunge’ (‘Black’) y la fiereza rockera (‘Do the evolution’), Vedder se ha esforzado al máximo por hacer olvidar el caótico arranque de la tarde. Bajando al público, abrazándose con las primeras filas, tirando panderetas, promulgando que no hay que ser como aquellos que discriminan por cuestión de raza, género u orientación sexual… El cantante se ha resarcido así de una ausencia de más de 10 años en Madrid, desde aquel concierto en el Festimad de Getafe. Para acabar, coros masivos en ‘Alive’, antes del cierre con una versión del ‘Rockin’ in the free world’ de Neil Young, uno de los temazos grabados a fuego de aquella primera edición del Mad Cool, hace tres años.

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