El entretenimiento es una postal cultural, una fotografía: Alex Fernández

“La comedia estaba dormida, pero está despertando”

Por: Itzuri Flores

Alejandro Javier Fernández (Ciudad de México, 22 de noviembre 1985) es mercadólogo. Egresó del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, pero solo se dedicó a su profesión durante siete años. En 2014,  su vida dio un giro cuando decidió  renunciar para dedicarse a la Comedia.

“Nunca me aventé a hacer lo que quería. Por un lado, tenía el freno de la familia, pero luego entendí que el primer freno es uno mismo. Casi siempre está el temor de fracasar o tener una vida miserable.  Un día me decidí. Renuncié a estar en una oficina y pensé si fracaso, sólo tengo que regresar con la cola entre las patas”.

Hoy, Alex es conocido en el mundo del stand up comedy como uno de los mejores standuperos. Para abundar en su perfil, charlamos con él sobre su pasión por la comedia y el humor, así como de la búsqueda de la voz en el oficio, hablamos de todo un poco, de la radio y la televisión, de cómo funciona  las redes sociales y el  impacto de éstas en sus shows y viceversa.

Cerca de las 11 de la mañana de un día cualquiera en la Ciudad de México, nos reunimos en un conocido  lugar, mientras se afeitaba la barba. Entre masajes y música para el relax, Alex nos compartió un poco sobre las distintas plataformas en las que nos podemos comunicar.

“Antes la televisión decía lo que era chistoso y no había muchas opciones. Gracias a Internet empezaron a abrirse nuevas posibilidades; entre stand up, memes, videos, celebridades de internet, se están encontrando otras voces y nuevas maneras de hacer reír”,  cuenta el profesional del  stand up y escritor de comedia mexicano, un poco serio, pero amable.

Hoy las redes sociales son grandes herramientas, lo mismo ayudan a la publicidad como a “linchar” a alguien públicamente, ¿qué opinas de ellas, cómo han ayudado a los comediantes de ahora?

Como dice nuestro presidente, líder supremo encabezando la cuarta transformación “benditas redes sociales”. Para nosotros los comediantes lo son más porque es el vehículo para decir y hacer lo que queremos. La televisión entre más abierta más restringida está. Es un negocio. No soy muy “groserón”, normalmente me quejo de cosas muy específicas y de ciertas marcas que en televisión no te dejan. En las redes sociales puedes ser lo que quieras. Está muy chingón que haya voz para todos. Sin las redes sociales la gente no iría a mis shows;  mis tours los estoy llenando gracias a éstas y eso se agradece mucho.

Alex participó hace algunos años  en STANDparados como comediante invitado y como actor en el programa satírico de noticias, Ya Ni Llorar Es Bueno de Cadena Tres.  Su trabajo en la televisión y en la radio nos obliga a la siguiente pregunta.

En tu paso por la radio y la TV,  ¿te sentiste alguna vez censurado?

No. Cuando trabajaba en la televisión me dijeron que no mencionara nada del presidente. La verdad no tenía nada sobre eso. Nunca me he sentido así, si alguien no me deja decir algo en un espacio, tengo otros en los que puedo hablar. Y sí, es un poco feo cuando te dicen: “no vayas a decir verga”.  Antes no podías decir “wey” en ningún lado, ahora ya. Poco a poco se van abriendo otras oportunidades.

¿Te has censurado?

No me censuro, de repente tengo ideas o caminos en los que me doy cuenta que no son chistosos y eso es lo que me detiene. Laureano Márquez, un comediante venezolano, dice “la comedia es pensamiento de contrabando” y creo que así debe de ser. El pensamiento debe de entrar por la puerta trasera. Si priorizas el mensaje y no la risa, la comedia pierde su magia. A veces me doy cuenta que algo es más reaccionario que chistoso y trato de ajustarlo.

Hemos observado que en tu trabajo no sueles hacer chistes sobre temas delicados, sobre esos que probablemente el público se reiría o incluso podría hacer bullying. Hasta cierto punto, lo tuyo parece de un humor muy blanco. ¿En qué se basa tu comedia y cómo planeas tus shows?

Cada comediante está en un camino por encontrar su voz. A mí siempre me ha parecido importante hacer cosas que me entretengan y me diviertan. He visto la comedia como una forma de entretenimiento. Para mí es importante divertirme en el escenario, trato de ponerme en el lugar del público, como si yo lo estuviese viendo sentado. Creo que la observación más detallada y más rara detona cosas más interesantes que las observaciones más obvias. Ahora, en mi show estoy contando cosas más anecdóticas, estoy tratando de encontrar una voz.

Los speach de algunos standuperos suelen basarse en experiencias de bullying, incluso traumáticas;  hace unas semanas fue muy comentado en redes sociales el especial de Hannah Gatsby en netflix, dice que ya no quiere ser standupera porque detrás del chiste o el humor se reproduce una violencia.  ¿Qué opinas de esto?

Yo creo que hay muchas lecturas. Lo que detonó dentro del mundo de los comediantes es muy interesante. Su mensaje es muy poderoso y el texto una chingonería. A mí no me parece que — en específico — sea una comedia. Hay mucho hartazgo de los comediantes por la situación cultural en la que vivimos. Hanna Gatsby tiene un tema muy específico con el género y la comunidad LGBTTI, otros se quejan de las redes sociales, tienen un discurso de relájense, la comedia es comedia. Muchas veces la gente pierde de vista el contexto.

¿Qué piensas del trabajo de  los standuperos en el panorama que vivimos en México?

Como ciudadanos todos estamos hartos y enojados de lo que sucede en el país, como comediantes estamos muy contentos porque todo lo que está pasando es muy cagado. Yo nunca hablo de política, no porque no me interese, sino porque no me parece tan chistoso y además creo que es bastante complicado superar las que hacen ellos. Aquí la comedia política no la veo tan intensa como en otros lados. Me parece que preferimos hablar de otras cosas, además la dinámica social está más orientada a lo políticamente correcto.

¿Y qué hay de la comedia de otros tiempos, la de antes?

Creo que respondía al contexto. Me molesta que a veces la gente “mugrosea” o habla mal del pasado. Creo que el entretenimiento es una postal cultural, una fotografía. Vivíamos en un lugar muy machista y controlado por las televisoras. Aun así, había gente que siempre estuvo haciendo algo divertido. Ensalada de locos, por ejemplo, me parece que es una joya. La carabina de Ambrosio creo que es el mejor show de sketches que hemos tenido en este país. También había mucho que era “más de lo mismo”, eso pasa en todos lados, con los payasos, con el stand up, etcétera. Debemos de aprender de lo bueno.

La realidad mexicana es muy distinta a la de otros  países. ¿Qué hace diferente a la comedia mexicana en comparación con la de otros lados?

Esencialmente, la comedia se alimenta de las mismas cosas. Tal vez estamos muy acostumbrados a decir “ya ves cómo es el mexicano que se burla de la tragedia”.  No creo que sea así; todos nos burlamos de la tragedia porque la comedia es una forma de lidiar con eso. Si sucede algo horrible como el terremoto del 19 de septiembre y alguien se pone a hacer chistes, no es por burlarse y señalar a las víctimas, sino cómo una forma de quitarle el tapón a la olla express, es parte de la condición humana.

Lo que sí le hace falta a la comedia mexicana es relajarse y estar abierta a más cosas, si algo no te gusta no necesariamente tienes que ser violento al respecto. Eso es lo bueno de la comedia, puedes voltear a ver otra cosa totalmente distinta y si no te gusta, otra y otra. Eso hace más rico el género, a veces no nos damos la oportunidad de disfrutarlo. El público tiene que disfrutar más. De este lado, los standuperos tenemos que empujar más los límites. Creo que la comedia estaba dormida, pero está despertando.

Alex, eres muy conocido por tus especiales en Comedy Central Latinoamérica y Netflix, así como por tu participación en radio y en el video blog de comedia y deportes, Deportología.  ¿Qué puedes contarnos de estas experiencias?

Es muy complicado dedicarse cien por ciento al escenario y tener una fuerte convocatoria en las redes. Para mí, un ejemplo es Carlos Vallarta,  ese güey se dedica sólo a escribir y a hacer comedia. Nosotros, los menos talentosos, tenemos que hacer varias cosas para que la gente nos conozca. Me gustan los cómics y las cosas ñoñas, entonces me junté con Fran Hevia y, si le gusta a alguien o no, a nosotros nos divierte un chingo. A Deportología me invitaron Richie y Diego hace como año y medio, es un espacio donde la pasamos bien los lunes y miércoles, cuando grabamos.

Busco ventanas, siempre he creído que, en esta profesión, mientras no pares de trabajar, eventualmente, las cosas saldrán bien.

Muchos escritores o artistas suelen ser muy “bohemios” o solitarios cuando se trata de preparar sus trabajos, ¿prefieres la soledad o ir de fiesta? ¿cómo es tu proceso creativo?  

No tengo un proceso creativo muy mecánico. Trato de forzarme y sentarme a escribir cuatro días a la semana durante una hora y ver qué sale. Debo de tener chistes para estrenar, esto ha hecho que sea un poco más estricto en este sentido.

En tu trayectoria profesional has participado y colaborado en distintos proyectos ¿en cuál te sientes más cómodo?

El stand up es lo que más amo.

¿Has pensado en hacer otras cosas?

Las series me parece que son la punta de lanza de la creatividad. Son un formato que está liderando creativamente. El cine ya no, salvo por las películas de superhéroes, pero las historias ya no son las mismas de antes. Las caricaturas me llaman mucho la atención, pero yo no tengo mucho talento en eso.

En este momento, ¿qué trabajo estás realizando?

Ahorita estoy con un show que se llama Ojalá se llene. Es una presentación completamente diferente. La primera mitad del año me presenté en varias ciudades y ahora me estoy concentrando en la próxima presentación que será en el Plaza Condesa. Estoy emocionado porque será la más grande que he hecho en mi carrera. Después de eso veré qué más hago. Tengo ganas de probar las series, sé que es un proceso que tomará más tiempo y aún no me siento listo para hacerlo de una vez.

En este momento de la historia de la comedia en México, parece que hay un boom del stand up, ¿qué le dirías a quienes están pensando en dedicarse a esto?

Que no vengan, que no lo hagan, no queremos más competencia, aunque la verdad,  si lo van a hacer, deben de saber que es una profesión muy complicada, tienes que lidiar con tus propios demonios y aprender a fracasar; subir a un escenario implica que ocho de cada 10 veces te podría  ir mal, que nadie se va a reír y si hay comediantes se burlarán. Además, hay mucho machismo en el medio, pero si en realidad les gusta hay que lograr pasar esas barreras. Es una carrera de resistencia. Deben descubrir que fracasar es algo que edifica y no algo que destruye. Hacer es el primer paso.

 

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