Charla con Jorge Antonio Guerrero: de cadete a líder anahuaca

Jorge Antonio Guerrero es uno de los actores que comienzan a sonar en proyectos interesantes, tras haberse vuelto una parte integral de una de las series más explosivas de Netflix, “Luis Miguel, la serie” ahora lo podemos ver, para la misma plataforma, en la cinta “Roma” de Alfonso Cuarón. El ha estudiado realismo sicológico en CasAzul y tomado varios talleres de improvisación y creación escénica en Casa del Lago y el FITU. Ha producido sus propios proyectos, uno de los más representativos fue “Érase una vez Godínez” Su relación con las letras se ha visto influenciada por la poesía. Ha sido la poesía un estímulo muy importante en muchos de sus proyectos.

Llega a la cinta en bicicleta, cargando sus cosas en la espalda, sin sentirse superior como otros que llegan así a todos lados, sabiendo es un método de movilidad válido para ciertas circunstancias en la ciudad. Serio, amable, iniciamos esta charla.

Este 2018 lo vas a recordar de una forma muy particular

Sí, ha sido un gran año afortunadamente. He tenido la fortuna de participar en muy buenos proyectos.

Cuando tuviste la oportunidad de representar para Netflix al Cadete Tello en “Luis Miguel, la serie” de la cual se rumoraban ya muchas cosas y se esperaba que fuera, lo mismo, el gran fracaso del año o el gran éxito del año, ¿cómo fue que llegó a ti?

Fue tras un proceso de casting. Tengo la fortuna de colaborar en una gran agencia, estamos teniendo una colaboración muy importante que me está llevando por ese camino.

Todo mundo sueña que va a tener un personaje que la gente va a tener grabado en la memoria, tú tienes dos personajes que la gente no va a olvidar, uno para televisión, otro para cine, ¿cómo te sientes al respecto? Tienes un personaje que la gente ama y uno que, la palabra no es “que odia”, sino que reacciona de una forma visceral ante él.

Muy contento, bastante sorprendido también, parecerían disimiles, probablemente la relación marcial sea lo que comparten estos dos personajes, pero la verdad súper contento. Nunca sabes en que momento te pueden recordar y para mí es muy hilarante la cantidad de memes que se hicieron del Cadete y el contenido inspirador que se le dio.  Me decía una chica el otro día que le había robado el corazón con el Cadete Tello y que con Fermín se lo había hecho pedazos.

¿Qué recuerdas de tus inicios? ¿En qué momento de tu vida dijiste quiero ser actor y voy a empezar?

Yo creo que fue cuando empecé con el proceso de Poesía en Voz Alta, ahí empecé a dirigirme con más energía hacia el arte interpretativo.

¿Cuál es el primer personaje que recuerdas te llamo la atención y dijiste voy a hacerlo y lo hiciste?

En la mayoría de los casos, y yo espero que siga sucediendo así, he conocido a esas personas, a esos personajes, independientemente de la poética, sin o con guión, cómo se quiera trabajar, he tenido la fortuna de visualizarlos frente a algún espacio y ahí están. El primero fue un personaje que hice en un unipersonal que hice junto a una amiga, “Érase una vez Godínez” donde se hacía una reflexión sobre el mundo de un auditor en finanzas que en momentos de ira se convertía en un artista marcial del kung fu.  Yo hacía tres o cuatro personajes en esa pieza, pero recuerdo que la imagen del guerrero, una sublime imagen de un guerrero épico, apareció ese día en el espacio y se pudo trabajar.

¿Toda la vida has hecho artes marciales?

Llevo casi diez años practicando, pero antes jugaba futbol, lo practicaba desde que tenía cinco años.

¿Alguna vez imaginaste que el dedicarte a las artes marciales te iba a llevar a donde te está llevando?

A donde nos está llevando, debo puntualizar que lo que hacemos es colaborativo, eso a mí no se me olvida. No voy a negar que había una suerte de intuición, y que tuve la fortuna de contar con muy buenos maestros, quienes me ayudaron a ser paciente en mi proceso, maestros tanto de teatro como de arte marcial, y creo que vamos por el buen camino.

¿Cómo llegó “Roma” a ti?

Fue a través de una coincidencia, una especie de sincronía, yo iba saliendo de un taller en Casazul, un taller de teatro, yo ya me iba y el director de casting de “Roma” me alcanzó, yo iba camino a mi casa y me alcanzó en la esquina, porque al parecer nos habíamos cruzado pero no nos habíamos reconocido, y él me alcanzó porque había un símbolo marcial en una de las fundas que yo traía, donde traía adentro un sable, y me habló del nombre del personaje,  y a grandes rasgos y en poco tiempo, que era lo que hacía. Al tener esos dos datos me enamoré, literalmente sentí amor, y le dije “yo lo voy a hacer, no sé qué sea, cuanto tiempo lleve, pero yo voy a poner todo mi corazón y todo mi empeño en esto”.

¿Ahí ya te habían dicho que era una película de Alfonso Cuarón o en qué momento te enteraste de que era una película suya?

Como un mes antes de empezar a rodar, como ocho meses después de haber empezado el proceso. Un proceso largo y muy desafiante, a mí ya me estaban preparando para algo que íbamos a trabajar ya fuera en el último callback o en el set.  Luis Rosales fue muy generoso conmigo al irme compartiendo lo que podía compartir, a través de eso yo fui conociendo a Fermín. Él no me podía decir más. Yo estaba entrenando de seis a siete horas al día en un periodo de cuatro meses.

Fermín es un personaje muy humano que reaccione acorde a como lo haría alguien con su preparación, ¿cómo te preparaste para que éste personaje no fuera ni una caricatura ni un estereotipo sino para se viera como se proyecta en pantalla, un ser humano reaccionando?

Ese es un acierto del proyecto mismo. La generosidad que tiene Alfonso al entregar un proyecto de esta magnitud es muy grande y la invitación que nos hizo nos llevaba invariablemente a ese tipo de poéticas. Es un acierto de Alfonso, de su dirección y de su capacidad como director, supo dirigirnos reconociendo el proceso humano de cada uno de nosotros y eso es muy grande, no cualquier director tiene esa capacidad.

En el cine mexicano estamos acostumbrados a los desnudos frontales femeninos, en “Roma” tenemos solamente un desnudo total y es tuyo, ¿cuál fue el reto para presentarte así en pantalla?

Tener claro que es lo que va a pasar, eso es fundamental. Había mucha confianza en el proyecto, desde Luis Rosales, hasta Nicolás Celis, Gabriela Rodríguez y desde luego Alfonso, que ayudo a que llegáramos con no tanto pudor al set. Es desafiante como cualquier desnudo frente a un público, pero trabajamos desde antes, yo ya estaba muy consciente de lo que íbamos a hacer, y acaso lo que menos se percata la gente es que el espacio donde yo estaba haciendo los movimientos no era tan amplio y había que ser muy precisos.

Un cuarto de hotel del centro, muy pequeño

Y el bastón si tiene cierta longitud, entonces había que ser muy preciso.

¿Te llegaste a golpear con él?

No. Me golpee más con los chacos, los cuales eran un elemento muy particular de mi personaje, y había la posibilidad de que esa escena la pudiéramos hacer con ellos, pero se decidió hacerse con el bastón.

El bastón le da cierta particularidad, otro motivo.

Sí, así es, el sonido, la estética del movimiento es más amplio.

Tanto “Luis Miguel, la serie” como “Roma” te han puesto en el panorama de aquellos que sólo ven el producto pop comercial o los que sólo ven el producto artístico cinematográfico, lo que te coloca en una posición en la que pocos actores se encuentran en la industria mexicana, ¿te gustaría seguir balanceándote entre ambos lados?

Ahora que lo planteas así, sí, pero yo jamás me imaginé que fueran a tener un resultado como el que han tenido ambos personajes. Yo a los dos fui con una disposición total y busco ser impecable tanto dentro como fuera del set, con mis compañeros desde luego, recalcando que es una colaboración. Entonces sí, inclusive me gustaría hacer teatro otra vez, darme chance con la pandilla que hace tiempo no frecuento tanto, pero sí, teniendo algo que decir, que no se olvide eso.

Antes de el Cadete Tello o Fermín, ¿cuál era el personaje que más te había atrapado, te había conmovido?

Tuvieron que ver con procesos. El último, antes de esos dos, tuvo que ver con una obra de teatro, “La Cena o Vendrán Mejores Tiempos” que armé con el colectivo “Quién es Teatro” donde hice un personaje que bordeaba entre el machismo y la sutil homosexualidad, un poco como una suerte de identidad que le llevaba a bordear su excesiva preponderancia masculina volteando hacia el otro lado, y fue el último personaje antes de entrar a el Cadete, traía bigote y lo disfrute mucho, se llamaba “Estanislao”.

¿Qué se siente de pronto prender una computadora y ver que tu rostro está en todos lados y eres un meme que la gente disfruta compartir?

Mi whatsapp estaba saturado.  Yo estaba grabando “Sitiados”, la serie de Fox que estrena temporada este 2019, fue un proyecto al máximo, creo que fui el actor con más llamados, no descansaba, salía muy temprano y regresaba muy tarde, traía otro look, estaba rapado, y fue más a través de la web, de las redes sociales, que decía yo orale, fue como una semana o semana y media saturado el whatsapp, de amigos o examigos, banda de la secundaria, de la preparatoria, súper emocionados y contentos. Se le dio al personaje este toque heroico y se me hizo muy gracioso.

¿Tú cómo te sentías?

Me sentí un poco abochornado, sentía un poco de miedo de salir a la calle, me decía “¿qué pasa si salgo a la calle? Ahora sí me van a reconocer”, pero no, todo bien. Me reconocieron un par de veces después, como al mes, pero sí me sentía ruborizado.

A mi exnovia le tocó un periodo muy raro, ya no andábamos y se vino a vivir a México y por todos lados veía mi cara, y lo peor es que llegaba a casa de sus amigas y están viendo el capítulo del Cadete, todas emocionadas, y ella no podía soportar el contexto, el país, fue una situación hilarante la que le tocó. Y varias situaciones de ese tipo, las tías, etc.

Y ahora ¿qué podemos esperar de “Sitiados”?

Es una monstruosidad, todos están (y aprovecho para mandarle un saludo a Alfonso Herrera, un súper compadre), logramos algo muy hermoso, Alfonso, Erendira Ibarra, Juan Manuel Bernal, el maestro Sosa, Everardo, todos, de acordarme me dan ganas de llorar porque hicimos algo muy fuerte, había un compromiso total, y hablando de mí es uno de esos personajes que ahí andaba y a principios de éste año agarró una fuerza consistente dentro de mí y tuve la fortuna de encontrármelo, Tonáhuac, líder de la resistencia anahuaca en 1600ytantos.

¿Hacia dónde quieres llevar tu carrera?

Hacia lo colectivo, que no se nos olvide colaborar.

¿Con cuánta gente colaboras en las obras de teatro del colectivo?

Por la carga de trabajo este año no he tenido la oportunidad de ver a mis compadres, es un grupo pequeño de cuatro o cinco personas, que nos formamos a través de Poesía En Voz Alta, y espero realizar alguna otra cosa con ellos.

¿Qué disfrutas más: el cine, el teatro, la televisión?

Las tres, son tres formas distintas de ver el mundo, y es bueno darte la oportunidad de ver al mundo de forma distinta, si no uno va cargando su equipaje a todos lados.

Del cine mexicano que se está haciendo ¿con qué directores te gustaría trabajar?

Creo ya estoy trabajando con ellos. Obviamente tengo buenas relaciones y buenos recuerdos principalmente con Sebastián del Amo, Álvaro Curiel, con Alfonso.

Para finalizar, ¿cuál es tu poema favorito?

Tengo inclinación por Rubén Bonifaz Nuño y creo que sería:

“¿Qué llenará mis ojos, al abrirlos

desde el fondo del miedo; de qué trémula

boca salió la lengua que me lame?

 

¿Y habré de ver, si vuelvo la cabeza

de prisa, quién respira a mis espaldas?

 

Sólo de ácida sal, sólo preñada

acidez, mi bebida. Y lo que viene,

aquello que se acerca,

lo que camina en torno y embistiendo.

 

Cantando estoy, haciéndome

de valor con cantar bajo lo oscuro.

La pobreza, y el paso uniformado,

y el cartel de protesta.

 

Acaso inofensivo, acaso inútil,

no defensivo acaso. Y es un soplo

de burbujas quebrándose, un callado

grito de bestia bajo el agua,

un rescoldo de cuerpo que se ahoga”.

Y así con ese poema recitado de memoria, nos despedimos de un actor que sin duda el panorama le pinta amplio y con un buen augurio, alguien que no será encasillado por dos trabajos y que nos brindará muchas sorpresas en una carrera que comienza a despuntar y a consolidar.

 

IRVING TORRES YLLÁN

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