25 años sin Kurt Cobain

 

KURT COBAIN
Hoy viernes se cumplen 25 años de la muerte del hombre que lideró la última revolución del rock. Miembro distinguido del ´Club de los 27´ ya que a esa edad murió al igual que Hendrix, Morrison. La Janis y Brian Jones. Los demonios de Kurt Cobain terminaron por atraparlo un 5 de abril de 1994.
“Durante los últimos años de su vida, Cobain luchó con depresión, enfermedad y adicción a la heroína. También tenía dificultad para sobrellevar su fama e imagen pública, las presiones profesionales y personales en su vida y de su esposa, la cantautora Courtney Love. El 8 de abril de 1994, Cobain fue encontrado muerto en su casa en Seattle, víctima de lo que oficialmente fue afirmado un suicidio por una herida autoinfligida en la cabeza, el 5 de abril. Las circunstancias de su muerte a los 27 años se han convertido en un tema de fascinación pública y debate. Desde su debut, Nirvana, con Cobain como compositor, ha vendido más de 30 millones de álbumes en los Estados Unidos y más de 95 millones en todo el mundo.
Las estrellas de la música superlativas (Elvis Presley, Bob Dylan, John Lennon) lo son porque el público las percibe como criaturas enviadas por una fuerza superior para liberar al pueblo de sus ansiedades. La Generación X, compuesta por hijos de padres divorciados y furiosa al comprobar que le habían exigido una formación académica bajo la promesa de un futuro que no existía, encontró en Cobain a su mesías y portavoz. Su álbum Nevermind vendió 30 millones de ejemplares y la contracultura fue devorada por el sistema.
Cobain odiaba ser tan popular. Le daba asco que su autenticidad, su cólera y su poesía se hubiesen convertido en un producto de consumo masivo. Tanto, que se pegó un tiro en la cara. Esa es al menos la versión canónica del mito que además encaja con su imagen subversiva: en la mítica portada de la revista Rolling Stone llevaba una camiseta que decía: “Las revistas corporativas siguen siendo una mierda”. Pero lo cierto es que Kurt Cobain estaba obsesionado con ser una estrella del rock.
Su mujer, Courtney Love, corrobora esta obsesión por el éxito: “Existe el mito de que Kurt no quería triunfar. Y una mierda. Se dejó la piel para formar la banda adecuada y le encantó quitarle el número uno a Michael Jackson, pero nunca fue capaz de disfrutarlo porque ese circo nos quitó a nuestra hija”. No, Cobain no se suicidó por culpa de la fama. Se suicidó por motivos mucho más mundanos.
Hoy, cuando se puede comprar un muñeco de Kurt Cobain vestido como el videoclip de Smells like teen spirit, la escasa discografía de Nirvana existe como un texto sagrado. Sus últimos días, idealizados como un calvario religioso. Y las drogas que le mataron, romantizadas a medio camino entre la poesía y la vergüenza.
Pero más allá del mito, Cobain era un tipo insosteniblemente sensible (se manifestó en contra del machismo, el racismo y la homofobia ante las críticas de muchos de sus fans), bromista y humilde que no se odiaba a sí mismo, sino que no se daba ninguna importancia. Pero la acabó teniendo.”

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