Murió la catalana de 103 años que boicoteó al nazismo desde los campos de concentración

Su nombre era Neus Català. Su edad, 103 años. Su vida, una historia. Ayer por la tarde, en la residencia de su pueblo natal, Els Guiamets, en la comarca vinícola del Priorat, España, esta catalana superviviente de los campos de exterminio nazis, activista y feminista falleció pero dejó un legado.

Quienes la conocieron la definieron como “una mujer tozuda, valiente, incansable, risueña y comprometida a preservar la memoria de aquel horror”, según lo publicado por el diario El País. Nunca dejó de luchar. Incluso si resultaba imposible. Por ejemplo en el campo de Ravensbrück, Alemania, cuando debió trabajar para la industria armamentística y decidió luchar contra el régimen desde adentro. ¿Cómo lo hizo? Inutilizó balas y saboteó las maquinarias. Fue más valiente que su tiempo.

Fue detenida por el nazismo luego de ser delatada en 1943, año en que vivía en Francia, país al que había llegado tras huir al final de la Guerra Civil española junto con 180 niños huérfanos de los que estaba al cargo en una institución. Su convicción estaba marcada desde antes. Había formado parte de las Juventudes del Partido Socialista Unificado de Catalunya.

Siempre decía que no había que parar de luchar por las libertades. “Por las que no hay que parar de luchar, porque la libertad se conquista cada día”. Casada con un hombre tan decidido como ella, por mucho tiempo fue pieza clave de la resistencia francesa porque entregaba mensajes, armas, documentos y demás a los refugiados políticos. Por ello fueron encarcelados en la ciudad de Limoges.

Sobrevivió a dos campos de concentración: el de Ravensbrück y uno checo que dependía de los alemanes. Allí estuvo hasta 1945. Después, libre, se reencontró con su marido y se instalaron en París. Tuvieron dos hijos, pese a que los médicos le habían advertido que las marcas en su cuerpo tras el encierro podían ser un impedimento.

Si bien había estudiado para ser enfermera, trabajó muchos años como profesora. Volvió a su país natal recién tras la muerte de su esposo. “Català nunca dejó de participar en actos de asociaciones de mujeres y de represaliados, dedicó más de 60 años de su vida a defender la memoria de las 92.000 mujeres muertas en el campo de Ravensbrück”, asegura El País.

“Se ha ido tranquila. He podido estar a su lado la última semana, hablarle y hemos cantado canciones revolucionarias”, declaró tras su muerte Margarita Català, su hija, al diario La Vanguardia.

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