Murió Nanni Balestrini, ‘‘agitador cultural’’ del siglo XX italiano

El poeta Nanni Balestrini, uno de los ‘‘artistas totales” de Italia, falleció ayer a la edad de 83 años; el también ensayista, escritor, creador visual y agitador político es referente para la comprensión de la contracultura y de la lucha obrera de la Italia de los años 60 y 70 del siglo pasado, a través de libros como Lo queremos todo, Los invisibles y La horda de oro.

‘‘Es con tristeza y dolor que informamos de la desaparición de Nanni Balestrini. Una desaparición, no sólo para nosotros, insalvable”, difundió en redes sociales la editorial DeriveApprodi, que publicó los más recientes títulos del reconocido autor italiano.

El Fondo de Cultura Económica (FCE) divulgó que están ‘‘próximos a publicar dos libros de Balestrini: una antología de su poesía, traducida por Juan Carlos Reche Cala, y Los furiosos, que es un espléndido análisis de la violencia deportiva en Europa, especialmente de los hinchas del AC Milan”.

El diario italiano La Reppublica lo definió: ‘‘Nanni Balestrini fue, en el siglo XX italiano, uno de los ‘artistas totales’ más enérgicos, inquietantes y obstinados, el gesto de provocación, signo claro que crea una brecha con el pasado, el grito y la furia de quienes quieren inventar el futuro”.

En 1968, cofundó el grupo político Potere Operaio (Poder Obrero). En 1979, tras ser acusado de participar en la guerrilla, el autor se exilió en París y luego en Alemania.

Colaborador del sello editorial Feltrinelli

Balestrini, nacido en Milán en 1935, perteneció a la neoavanguardia, movimiento aparecido en la primera mitad de los años 60 y caracterizado por su experimentación sobre todo en la poesía, conocido inicialmente como I Novissimi y luego, al ampliarse, tomó el nombre de Grupo 63; además, el escritor codirigió la revista Alfabeta.Trabajó durante una década, hasta 1972, para la editorial Feltrinelli.

En entrevista con el periódico español El Salto, Balestrini se refirió a su involucramiento en vanguardias políticas y artísticas. ‘‘El Grupo 63 reunió a jóvenes escritores pertenecientes a una generación que tenía la necesidad de dar un nuevo rumbo a la literatura italiana, que se había vuelto asfixiante tras el fascismo y la posguerra. Potere Operaio y, más en general, el movimiento que empezó en el 68, fue el intento de transformar una sociedad bloqueada por viejos esquemas”.

Sin embargo, rechazó que existan ‘‘relaciones determinadas y directas” entre ambas vanguardias. ‘‘Una de las razones centrales del Grupo 63 ha sido el rechazo de la implicación del intelectual, sometida directamente a una ideología política, que producía resultados desastrosos. Pienso que cada artista se implica en lo que crea, pero lo que importa es la calidad del resultado artístico mediante el que una obra llega a ofrecer una nueva óptica sobre la realidad, una nueva visión del mundo, y en ese sentido es revolucionaria”.

Ahí, también se refirió a expresión formal en sus novelas, donde ‘‘el personaje colectivo es una voz que cuenta una historia colectiva, por lo que la elección del lenguaje oral ha sido una necesidad. Para reproducir en la página –en la escritura– el sentido de la oralidad he utilizado un procedimiento que confía en la respiración en vez de en la puntuación, que normalmente organiza la sintaxis de la escritura, el flujo del lenguaje”.

Faceta de guionista cinematográfico

La película Gli invisibili, de Pasquale Squietieri, se basó en la novela Los invisibles, de Nanni Balestrini, quien también desarrolló labor de guionista para filmes como La quinta jornada(1974), de Dario Argento, Atto di dolore (1990) e Il colore dell’ odio (1989), de Squietieri.

Se han traducido al español sus obras Blackout, La horda de oro y Lo queremos todo, publicadas en 2006; Los invisibles (2008), Sandokán (2015), El editor (2016), La violencia ilustrada (2017) y Carbonia, éramos todos comunistas (2018).

La novela Los invisibles se refiere a la generación que existió a finales de los años 70 del siglo pasado, inmersa en un ambiente de vertiginoso cambio social, expresada en el movimiento okupa en Italia, la creación de radiodifusoras libres o las luchas obreras al margen de los sindicatos tradicionales, así como la represión brutal contra estos colectivos.

Entre la variedad de temas abordados por Nanni Balestrini se encuentran las luchas y conflictos en la fábrica de automóviles FIAT, en Lo queremos todo (1971); en I Furiosi,dedicado a la cultura de los aficionados del AC Milan, y El editor, en torno a Giangiacomo Feltrinelli; en Sandokán explora la actividad de la camorra en la villa de Casal di Principe.

Respecto de la presencia de la violencia en textos como esos, dijo a El Salto:

‘‘Los 70 con sus luchas, que eran mayormente luchas pacíficas, han sido años extremadamen-te violentos sólo en las deformacio-nes de una prensa hostil. Y en el plano global, nada parangonable con la violencia desencadenadapor la política estadunidense actual. Violencia y uso de las ar-mas son modalidades que en al-gunos conflictos pueden ser necesarias, en situaciones extre-mas, cuando no existen ya már-genes de lucha democrática,pacífica”.

La editorial española Traficantes de Sueños, que publicó algunas de estas versiones, destacó que Balestrini integró con otros escritores como Umberto Eco, Edoardo Sanguineti, Antonio Porta y Giorgio Manganelli, la neovanguardia.

Ese sello lo define como ‘‘agitador cultural, su espíritu neovanguardista, su ‘contaminación’ entre experimentación literaria y compromiso político, se caracteriza por la coherencia teóri-ca. En el reciente medio siglo, en paralelo a su producción escri-tural, Nanni Balestrini desarrolló una experimentación artísticacon la técnica relacionada con el collage.

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