Impopular entrevista con Amandititita

Por Diana Ávila

¿Qué es la fama?, me pregunta Amanda Escalante, conocida artísticamente por el nombre de Amandititita. ¿Para qué sirve?, reitera. Ella está sentada frente a mí, me mira fijamente; tiene unas horas de haber llegado a México, presentó un concierto en Bogotá. Aunque su visita por el país es corta, tiene tiempo para platicarme sobre su nuevo disco, el cual está a punto de salir del horno el pasado  26 de abril.

Aunque no se encuentra en el punto más alto de la popularidad, ni le gustaría estarlo, Amanda está pasando por uno de los momentos más gratificantes de su carrera. Su nicho de seguidores es muy fiel, relativamente pequeño a comparación de otros artistas pero real, lo cual es lo más importante para ella.

Es un día cálido, una brisa fuerte entra por una de las ventanas de la cafetería donde estamos en la colonia Cuauhtémoc. Amanda lleva puestos unos lentes oscuros de forma cuadrada y con brillos en el contorno. Me cuenta que la fama no es lo que parece, lo que suele contarse o verse a simple vista.

«Cuando eres una persona muy popular, hay muchas cosas que son difíciles. Con la fama vienen muchos enemigos, la privacidad se rompe. Todo el tiempo hay prensa detrás de ti, tienes haters, cosas muy dolorosas para las personas que somos muy sensibles y privadas ».

Amanda prefiere estar en el lugar donde se encuentra. Mucha gente piensa que su carrera ha estado en pausa en los últimos años, pero ha sido todo lo contrario. Escribió Trece latas de atún, un libro editado por Random House que entremezcla su diario personal y un cuaderno de ficción. Actualmente se encuentra escribiendo una novela, la cual espera terminar a finales de este año.

Por otra parte, estuvo componiendo canciones para el nuevo disco, lo cual le llevó mucho tiempo ya que es perfeccionista y se toma con calma el proceso de hacer un disco para ofrecerle a sus seguidores música de calidad. Sabe que a muchos artistas les gusta estar al día y lanzar sencillo tras sencillo; ella prefiere tardar pero asegurar que es una buena canción lo que compartirá con el mundo.

«Me lo tomo con calma, yo no tengo prisa de estar publicando al año. No creo que la gente se vaya a olvidar de mí. Si me olvidan, ya se acordarán».

El último disco que lanzó fue “Mala fama”, en el 2013, con canciones memorables como “La criada” y “Estrella de pop”. Seis años después, regresa con un nuevo álbum con un común denominador en el eje temático: el amor. Un concepto novedoso en sus letras pero con la esencia que la caracteriza: hablar sobre lo que no se dice, mostrar el otro lado de la moneda.

Amanda siempre ha pensado que las canciones son como fotografías y a ella le gusta retratar lo que pasa en la época que vive. En el caso de este nuevo álbum, el amor se convierte en un pretexto para hablar de temas relevantes en la sociedad como los feminicidios (Liverpool), los acontecimientos políticos (Te esperé), los largos traslados de un punto de la ciudad a otro (De Ecatepec a Atizapán), lo bueno y lo malo de México (Te odio y te quiero), entre otros.

«”Liverpool” trata sobre el feminicidio que hubo hace cuatro años ahí. Es una historia de no amor, un amor mal entendido de una persona que está obsesionada con esta chica y la mata. Todo lo que sucede alrededor de ese feminicidio está dentro de una relación de pareja ».

En el caso de “Te odio y te quiero”, Amanda cuenta que es una canción con la cual se sintió muy plena durante todo el proceso de creación, desde que invitó a Rubén Albarrán para colaborar con ella hasta que la grabaron. El video refleja lo que odian de México como los políticos corruptos, la violencia e intolerancia, así como lo que aman: la gente, la cultura, la comida y la música.

Otras colaboraciones que se encuentran en el nuevo disco son con Toy Selectah en la canción “Reparando el corazón”, que salió el 14 de febrero de este año, “El chico sonido”, un DJ, “El Sancha”, un artista que Amanda considera que todo el mundo debe conocer, y con “Grupo Ladrón”, una agrupación de Monterrey del género grupero.

Después de este disco planea dar una gira por la República Mexicana. Posteriormente, se dedicará a sacar sencillos porque piensa que, a pesar de todas las innovaciones tecnológicas, hacer un disco es difícil y costoso debido a toda la gente que está involucrada en el proceso de grabación, desde el productor, los músicos, el mezclador, entre otros.

Un problema más es que las personas ya no compran música, sólo la consumen. Ya no se puede lanzar un disco por año tan fácilmente. En primer lugar, el artista debe estar convencido de que le gustan las canciones para un álbum y posteriormente realizar la inversión económica.

«Es más fácil hacer una canción que hacer diez porque no te las van a comprar. En Spotify y YouTube te pagan muy poco. Uno está haciendo música de calidad para que sea consumida gratuitamente ».

También, Amanda piensa que acudir a una disquera no es una buena alternativa. A partir de la piratería y el internet, las disqueras empezaron a perder económicamente. Antes le pagaban todo a un artista y lo reponían con la venta de los discos, pero como ahora no existe esa demanda, el dinero lo sacan de los conciertos y el artista queda con una deuda muy grande.

Asimismo, volviendo al tema de la fama, el tiempo en radio y televisión también debe pagarlo el artista. Muchos de los cantantes que se escuchan no es precisamente por su talento o el número de fans con el que cuentan, sino porque pagan para ser tocados. Si en algún momento el artista decide dejar ese estilo de trabajo, la disquera no los deja debido a la deuda que tiene.

«Yo no soy dueña de mis primeros dos discos. Son 20 canciones que Sony Music tiene porque les debía el dinero que ellos habían invertido en la radio. ¿Esa es una fama real? Yo no quiero eso, no quiero estar en una transnacional, ser tocada en la radio o salir todos los días en la televisión, pero teniendo que aguantar muchas humillaciones porque así funciona la televisión mexicana ».

La carrera de Amanda mejoró desde que salió de Sony Music, ya no se siente explotada o con una fama irreal. Ha viajado a Europa para tocar en lugares como Francia y Estocolmo. También, ha tocado tres veces en el Vive Latino. Pero lo más importante es que se siente contenta, le gusta su trabajo, sobre todo sus dos últimos discos, uno de los cuales estamos a punto de descubrir.

Finalmente, terminamos la conversación. Ella bebe una bebida de cítricos y yo un chocolate caliente. Nos despedimos y cada una sigue con su camino. Me marcho pensando sobre la fama, no sólo desde la perspectiva del artista, sino como consumidora. ¿Realmente conocemos las propuestas de los artistas o sólo conocemos la canción de “moda” que suena en la radio?, ¿qué implica para un artista ser conocido sólo por un par de canciones populares? Sin duda, la fama es un tema que tiene ser analizado y cuestionado a profundidad.

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