Dora Maar se quita la sombra de Picasso

A Dora Maar se le suele admirar en los museos encarnada en musa de Picasso. Pero esta fotógrafa y pintora gala fue figura clave del surrealismo, como reivindica una muestra en el Centro Pompidou que busca sacar a la luz su legado.

Veintiséis años menor que Picasso, Dora Maar (1907-1997) era una reputada fotógrafa y ocupaba un digno lugar entre los surrealistas liderados por André Breton en París, cuando conoció al maestro español en 1935.

Entre ambos nació una apasionada relación, así como un prolífico intercambio artístico: Dora Maar posó para él (Mujer que llora, Mujer acostada con un libro), pero ella también fotografió al malagueño e inmortalizó las diferentes etapas de creación del Guernica.

Fruto de un amor de ocho años, esta “parisina intelectual, libre e independiente” —como la presenta la muestra del Pompidou—, dejó la fotografía y retomó su vocación juvenil de pintar.

La exposición Dora Maar, la primera que le consagra un museo nacional en Francia, supone un intento de despegar su nombre del de Picasso y de poner de relieve el talento de esta figura “ineludible” del surrealismo, cuyo trabajo supone “uno de los últimos pozos inexplorados” de esta corriente artística, según una de las comisarias, Karolina Ziebisnka-Lewandowska.

Con una obra sin catalogar, vendida deprisa tras su muerte a un centenar de coleccionistas, la tarea resultó titánica, indicó la comisaria.

Hija de una vendedora de moda y de un arquitecto que hizo carrera en Argentina, Henriette Théodora Markovitch (Dora Maar) estudió fotografía en el Comité des Dames de París, una escuela para mujeres.

Publicó su primera instantánea a los 23 años. Trabajó primero en publicidad, con firmas como Chanel, Schiaparelli y Lanvin, así como fotografiando desnudos para revistas eróticas.

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