ENTREVISTA LUIS ROBERTO GUZMAN

Por Irving Torres Yllán

Estas en un momento muy especial de tu carrera, la gente te sigue en la serie “Narcos” y parece ha pasado mucho tiempo desde el trancazo que fue “El Pantera”, ¿cómo te ves profesionalmente?

En este momento creo que hay un paralelismo entre mi vida personal y la profesión. He entrado en una etapa de madurez donde las perspectivas y los puntos de vista han cambiado, como persona y como profesional también, al final de cuentas el sentirte cómodo, estar a gusto, ser feliz, estar agradecido con lo que estás haciendo en ese momento, reír, disfrutar plenamente el camino personal y profesional, hacer lo que quieres hacer, las historias y personajes que quieres contar. Hubo una etapa en mi vida donde hacías y contabas cosas que no iban conmigo o las hacía porque tenía que trabajar, y en este momento las cosas han cambiado, es estar donde quiero estar y donde sé voy a disfrutar.

¿Recuerdas la primera vez que dijiste yo quiero estar en esa pantalla de televisión, yo quiero estar en ese escenario?

Tendría como once años, en Puerto Rico, había un actor que se llama Braulio Castillo, hijo de Braulio Castillo…

La gente en México comienza a ubicarte a raíz de “El Pantera” ¿cómo tomaste esta fama que llega de golpe?

Fue parte de un proceso del cuál estoy agradecido. Fue algo completamente inesperado para todos los que estábamos involucrados. Una serie que fue novedosa por la temática que presentaba, el género, el formato.

Te volviste un héroe de acción

Más o menos

Yo recuerdo que la gente veía la serie, las peleas y se te creían los golpes.

Había mucho trabajo detrás, mucha comunicación con el coreógrafo, de alguna manera pudimos sacarle provecho a esos años de infancia donde mi padre nos ponía a todos en el barrio a pelear box, ahí empezó a crearse una madera en torno a eso. En cuanto a la serie, ahora evaluo, miro hacia atrás y estoy muy agradecido con ese proceso aunque no puedo negar que temí que en algún momento perdiera identidad, y ha sido muy interesante, después de ese proceso , tener la valentía y el valor de buscar otros caminos y de tratar de borrar esa asociación con un personaje que tuvo mucho éxito y que la gente lo quería, sobre todo en el barrio, en el Centro Histórico, en Tepito, en el pópulo mexicano, y yo como extranjero estoy muy agradecido en cuanto a eso.

Ya eres mexicano

Lo soy, lo soy.

¿Qué fue lo que te llamó para ser actor?

Tenía tantas cosas que expresar, tantos miedos que vencer, tanto material vivido de infancia que te va creando un caparazón, y de alguna manera lo había ocultado, lo había olvidado,  hasta que un amigo, a los 18 años, tomó unas clases de actuación y me decía que se sentía muy a gusto, y esa fue la primera vez que lo vi enfocado en algo, y me dije “esto si tiene un valor porque estoy viendo un cambio radical en una persona”  le dije “déjame intentarlo” y ahí cambio todo.

Esos primeros años cuál fue el papel que te marcó en ese momento.

Tuvo que haber sido en la Universidad, nos enfrentaban a retos enormes, cómo cuando hice a Teseo en “Sueño en una noche de Verano” de Shakespeare, o a Vershinin en “Tres Hermanas” de Chéjov, donde no teníamos ni idea de lo que estábamos diciendo, requeriría eso un mundo por recorrer para poder interpretar a esos personajes, pero de alguna manera la intuición me llevó a estar ahí, a estar presente, a comunicar las emociones que tenían esos textos y que son muy complicados. Creo a partir de ese momento me dije que esto tenía que continuar.

¿Por qué decidiste viajar a México?

Decido viajar a México porque en algún momento de la carrera, en la Universidad, busque la oportunidad de irme a Estados Unidos a continuar la carrera pero la deuda iba a ser enorme, estamos hablando de mucho dinero tras terminar la carrera como actor, por lo que decidí quedarme y terminarle en Puerto Rico. La Universidad la combine con pedagogía, educación teatral, y terminado la carrera siempre está la necesidad de salir… ¿por qué? No tengo idea.

Mi abuela era muy fan del territorio mexicano, México siempre ha sido una plataforma enorme, uno de los países con mayor producción audiovisual en el mundo, entonces me dije “Me voy a experimentar, a ver qué sucede”, esto por una necesidad de probar algo distinto, de salir de mi territorio, de salir de la isla, y vine a México y aquí me quedé y aquí encontré mi lugar en el mundo.

¿En qué fue lo primero que trabajaste llegando a México?

En una telenovela que dirigía la maestra Patricia Reyes Spíndola, cuando llegue yo tomaba cursos en su escuela. A ella le conté mi historia, que era egresado de la Universidad de Puerto Rico en el Departamento de Drama y que quería probar en México, que estaba en escuelas porque tenía que conocer a la gente en el ámbito, y entre a la de ella. Ella vio uno de mis trabajos en clase y me invitó a formar parte de la telenovela, un personaje pequeño que terminó haciendo como 60 capítulos. Fue lo primero que hice y fue por el llamado de Patricia Reyes Spíndola, quien considero mi mentora, la que me introdujo en el ambiente actoral.

¿Qué tanto te impresionó verte en la televisión mexicana?

Era como decir “los sueños si se cumplen”, como decir “falta más camino por recorrer”, como decir “no me conformo con esto”, el no conformarme con eso era no perder el piso, no entrar en una dinámica que puede ser destructiva como cuando te llegan las cosas inesperadamente, cuando te llegan proyectos/regalos que te ponen en un lugar muy privilegiado.

Siempre he sido de la idea de que esta carrera hay que enfrentarla con humildad, abrir realmente el corazón a lo que haces, entonces, no termina. Todavía me sorprendo de verme. Todavía me siento raro viéndome porque a veces dices “ese no soy yo”, a veces te gana el ego y no puedes aceptar que estas bien o que estas mal. Siempre digo que todo tiempo es un inicio, que cada proyecto lo es, y tú eres tan importante como lo último que has hecho. Es muy fácil olvidar, así mismo uno no puedo olvidar dónde está y que es lo que está haciendo. Siempre hay que estar pensando en seguir creciendo, en aprender de los procesos, estar alerta, tener consciencia de lo que está sucediendo, de lo que estás haciendo, y seguir preparándote para lo que sigue, que no sabes que es, no tenemos idea.

Sin contar “Narcos” o “El Pantera” que otro proyecto te ha marcado

Hay un proyecto que hice en Colombia que se llamó “La Promesa”, auspiciado por UNICEF, sobre la trata de blancas, con un nivel de profundidad bastante intenso. Eso proyecto de alguna manera hizo despertar en mi la necesidad de abordar los personajes y la actuación desde otro ángulo. En este caso era una historia que era educativa, de alguna manera estaba contando una problemática social y mundial, a partir de ahí me creó un compromiso de estar en proyectos que contribuyeran de alguna forma en el espectador, que cuenten en los años, ya sea una denuncia social. Ese proyecto lo recuerdo mucho.

También recuerdo uno con Carla Estrada, “Alborada”, una telenovela de época, un proyecto que me puso en la mira.

Hablando del cine, ¿cómo se da este llamado?

Me buscaron para hacer una prueba. Yo no tenía idea del cine, vengo de una formación teatral y poco a poco he ido entendiendo el cuadro y el manejo de la cámara. Me buscan, hago el casting y me informan que me quedé y que tenía que interpretar a un stripper, tuve que entrar en una dinámica de darle forma, de cuidar la alimentación -me gusta comer muchísmo, soy un glotón-, tuve que entrar en un régimen y unas limitantes para mí. Me buscaron a lo mejor por el tipo, hicimos la prueba y nos quedamos.

Ya que mencionaste a un stripper, que tan impactante es preparar un personaje como el de “Posdata, tu gato ha muerto”, el personaje es muy intenso y sus escenas igual.

Eso lo hice yo en Puerto Rico… Lo único que te puedo decir es que el día del estreno me quedé ronco, fue tal el nerviosismo que se me fue la voz antes de estrenar, así de complicado era y también que cuando uno quiere hacer las cosas bien y está pensando en una expectativa, creo que es un grave error, hay que disfrutar el proceso y entender que uno tiene que errar para poder aprender, entonces, a veces, cuando me encuentro en algún momento donde quiero hacer las cosas bien, en ese momento es el ego y me digo “déjame darle vuelta, déjame disfrutar lo que estoy haciendo”, creo que nunca vamos a dejar aprender.

Regresando al cine, eres un actor de formación teatral clásica, por lo que me pregunto qué tan complejo fue dar este paso al cine, son dos formas muy diferentes de actuar, ¿qué tanto implicó aprender o desaprender lo ya sabido?

Al no haberlo hecho no tenía consciencia de dónde estaba parado y lo que significa trabajar para una pantallota, al principio las cosas salieron por intuición, creo que al llegar ese momento en que comienzas a concientizar lo que estáshaciendo, el cómo es el acercamiento, el entender todos los medios que están trabajando para un cuadro, es cuando empieza la complicación, es cuando ves las cosas y dices “se nota que no estaba presente” pero con el tiempo empiezas a entender el medio, empiezas a entender el poco a poco, trabajo tras trabajo comienzas a entender cuál es el acercamiento del cine y el propósito, así como mí compromiso con, entonces cada vez el trabajo se pule más, el trabajo mejora. Entiendo perfectamente que ha habido cosas que salieron como por arte de magia y otras no salieron porque no entendía dónde estaba o empezando a entender se complica uno. Es romper con tus propios esquemas. El cine es un mundo maravilloso y me gustaría hacerlo más.

De los papeles hechos en cine, cuál es el que recuerdas con más cariño, con más retos, el que te ha gustado más.

Hay una película que se llama “Sin Ella” (Jorge Colon2010), un reto impresionante, tuve que subir varios kilos, hacía de papá de Zuria Vega, yo tenía 35 y ella 19, tuve que subir de edad y eso es muy complicado en el cine, en el teatro si lo puedes ocultar. También porque me sorprendió la profundidad del personaje, de lo que fui capaz de hacer cuando pensaba que no estaba preparado para un personaje de ese tipo. Yo creo que ahorita es cuando estoy preparado para ese personaje, diez años después, ahí entendí el contacto que te da un couch, ese personaje lo preparé con René Pereida, mi primer couch actoral en México, y la verdad navegamos aguas que no sabía que existían, rincones a los que yo sentía no estaba preparado, son de las cosas de las que uno dice que son importantes, son trabajos que recuerdo de una manera muy hermosa, porque el proceso fue espectacular y el aprendizaje mucho más.

Ahora estas en la serie de “Narcos” pero después de ella, ¿hacia dónde va Luis Roberto Guzmán?

En este momento estamos iniciando otro camino, estamos empezando a crear un romance con la escritura, de alguna manera desarrollar contenidos del cual uno se sienta partícipe en su proceso. Con la escritura estamos desarrollando un guión que se basa mucho en el proceso de transformación de un grupo de amigos a raíz de la muerte de uno de ellos, uno de nuestros integrantes, más que una película es un homenaje a esta persona, sólo que es lo único que sabemos hacer por lo que es por este camino donde vamos a homenajearlo. Eso no lo había hecho anteriormente, es enfrentarte con tus demonios, la escritura si te puede exorcizar, si te saca y lleva a lugares que tienes escondidos, positivos o negativos, sobre todo estos últimos de los que no quieres hablar como persona pero que si puedes usar como un agente catalítico para sacar todos esos aspectos negativos o esas cosas que te producen miedo.

Del desarrollo de proyectos es porque estamos viviendo una era donde se está haciendo mucho y México está en un lugar privilegiado en cuanto a producción con todas las plataformas, todos los canales, todo requiere contenido novedoso, y estamos desarrollando y buscando realizar uno, que le crean y apuesten a lo que uno pone sobre la mesa,

Como actor simplemente estoy en el punto en el que quiero tener tiempo de preparar, de diseñar lo que estoy haciendo. De trabajar en conjunto con el couch actoral que me ayuda con todo esto, quien es como un ángel, un ente externo que está viéndote, que te guía, como un agente de luz, pero para eso hay que tener tiempo para poder cuestionarte, para poder errar y al final crear ese ser humano con todas las posibilidades que pueden cambiar al llegar al set, el eso no va por ahí va por acá, pero ya lo exploraste, son parte de esa gama de posibilidades que se hacen con el tiempo de trabajo. Así que le pido al universo la posibilidad de tener tiempo para explorar y diseñar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Unable to load the Are You a Human PlayThru™. Please contact the site owner to report the problem.