HAMURABI CASTRO – El pop y el urbano se fusionan sin prejuicios

Por: Adrián Ruiz

Hamurabi Castro es un experto y mente importante en la industria de la música en nuestro país. En el año 2006 inició su carrera con Universal Music en donde trabajó casi cuatro años, más tarde, dirigió su trabajo a Sony Music. Durante estos periodos observó y fue partícipe del auge de la música pop y rock en la industria discográfica.

Toda esa experiencia lo convirtió, actualmente, en Subdirector de Marketing en Westwood Entertainment, una de las empresas más importantes a nivel nacional e internacional en el management, booking, creación y desarrollo de eventos y que, maneja artistas como: Sin bandera, Carlos Vives, Aleks Syntek, Camila, Reik, Nicky Jam, Romeo Santos y Yuri, Carlos Rivera, entre otros muchos.

“Llego a esta industria, quizás, por un poco de casualidad, pero eso sí, siempre he sido un melómano. Incluso al día de hoy compro un disco que me guste, no espero a que me lo regalen, y si hay un show al que quiera ir, voy y lo pagó. Después de estudiar mercadotecnia, tenía dos opciones; Trabajar en un banco o la música. Al día de hoy, no me arrepiento, hago lo que me gusta y lo disfruto. Además, con el management, disfruto cada parte del proceso de los artistas y sus creaciones”.

Durante estos años, Hamurabi fue testigo de momentos importantes en la industria de la mano de bandas como The Killers, Rammstein, incluso el fascinante regreso de The Police en el ya enigmático Foro Sol. Y, por el otro lado, el pop explotaba con su resurgimiento de la mano de hacia de las suyas con personajes como Lady Gaga y Justin Bieber, entre otros. Un “Boom” total.

Fuera del lado rosa

Cuando uno ve desde afuera el famoso lado rosa de las cosas, nos imaginamos una vida llena de lujos, de prestaciones, regalías y comodidades al mínimo alcance. “La realidad es que es una putiza. Desde acompañar al artista prácticamente desde que se baja de un avión hasta su hora de dormir. Cuidar sus respectivos tiempos para que su estancia sea la mejor. No somos conscientes del tiempo y energía que esto gasta”. El estrés, ya bien conocido por Hamurabi lo tiene tan bien asociado que lo considera como parte de la adrenalina del día a día.

“Cuando entré a esto me emocionaba por qué estaría arriba del escenario con el artista. Con el paso del tiempo te das cuenta que ese mismo a quien llamamos artista es igual que tú; es humano. Tiene debilidades, tiene miedos y de lo más importante que he aprendido de esta industria es que a diferencia de ser productos que se pueden poner en un mostrador, trabajo con personas, y las personas tienen sueños, y esas mismas personas tienen metas.

Es bastante cabrón por qué esas personas ponen sus sueños y sus metas en mis manos y ahí me hace tener una responsabilidad muy grande. Sin duda alguna, me costó años ser consciente de ello. Vas en el día a día, escuchas sus experiencias y te quedas asombrado al saber por lo que tuvo que pasar para hacer su trabajo.

Suelo involucrarme bastante en los proyectos en los que me toca estar que siento esa misma frustración cuando no dan los resultados esperados, así mismo los que crecen demasiado me hacen sentir orgulloso”.
La estrategia: lo urbano

Ver y sentir la música sin importar el género.

Es cierto que, actualmente, gran parte de la sociedad está dispuesta a escuchar música sin parar. Sin embargo, los prejuicios son la principal arma de distinción de géneros; hay quienes los satanizan, incluso los castigan, desde el urbano (reggaetón) hasta el mismo rock. Cada uno de estos pasa por un sinfín de pensamientos que derogan en una burda distinción.

En los conciertos magnos, en estos festivales que presumen como lema la diversidad musical y cultural podemos ser testigos fieles de la discriminación no sólo al artista, si no también a quien escucha a este, llegando a su vez a la agresión.

¿Dónde queda la tolerancia de la sociedad?

“La cultura de la gente ha cambiado, ha costado muchos años pero esta se modifica de poco en poco.

Mucha gente hace menos al personaje que canta urbano sin siquiera saber por lo que le ha tocado vivir, sin saber que, a veces, es altruista y que incluso es productor de sus mismas canciones. Aquel personaje también quiere dejar un mensaje en la gente.”

México y su nostalgia

“El país que vive de la nostalgia, del sentimiento del público. Quien en un ayer brilló, puede desaparecer en cerca de dos años, regresar, y abarrotar un aforo de más de diez mil personas, cinco días seguidos y repetir este proceso una y otra vez. Viviendo del pasado, todo lo que empieza simplemente termina.

Por debajo de Londres, México es el país con más shows en él año, cuenta con un Auditorio Nacional el cual es el foro con más conciertos al año. Entre otros foros pequeños donde con más frecuencia se presentan artistas de clase mundial. México tiene algo que ofrecer en cada esquina.

Por más que crean que su proyecto es la distinción de todos los demás, ya no hay alguien que se aventure a hacer algo diferente. Ahora nos encontramos a bandas momentáneamente pilares, que hacen un cover de alguien que se mantuvo en tendencia hace más de 50 años con la excusa de calificarlo como homenaje o tributo. Funciona, hasta que se hace común.

Con los proyectos nacionales emergentes (sin importar el género) que hoy en día suelen ser incontables; la competencia es mucha y es clara. La constancia muy pocos la conocen pues hay quienes un día llenan foros y al otro simplemente no existen.

Los que hacen música urbana comparten o promocionan la música de sus compañeros que, hacen lo propio, creando una catarsis de popularidad entre ellos. Personas que se apoyan, mismas a, quien por su género, tendemos a criticar.

Lo cierto es que aquí en algunos casos, entre ellos mismos, entre su género no existe el apoyo mutuo. Aquí nadie ayuda al prójimo como las nuevas propuestas sabiendo lo difícil que es posicionarse en los oídos de la gente.”

¿Qué pasaría si todos, sin importar el género se apoyarán por igual?

“Simplemente el sentido y la cultura serían distintas. La tolerancia sería nuestra arma favorita por excelencia, jugaría para el mismo lado.”

POP

La música pop, conocida por ser la música tendenciosa que siempre está en las principales listas de popularidad y calificada como fresa, ha dado un giro más visible en el último par de años, debido a que hemos constatado que principales exponentes corren tras la colaboración (ayuda) de los cantantes urbanos, incluso existen quienes dan un giro de 180 grados a lo que llevan haciendo por años en esta industria de la música con el objetivo de permanecer. ¿Es necesario?

“Hoy la música pop atraviesa un bache que hace un par de años no estaba presupuestado, si bien es cierto que no llegará a su fin, por que esa es la realidad, cruza un momento bastante complicado.

Existe la falta de apertura, los prejuicios. El pop tiene que aventurarse a la experimentación con diferentes tintes y no encasillarse en su zona de confort. Sin duda alguna existirán los clásicos que no dejarán de serlos, sin embargo se quedarán como clásicos viejos. Tienen que arriesgarse.

Quien hace de este género su proyecto, se dio cuenta de que la música urbana es más pegajosa. Una jugada bastante inteligente, las colaboraciones entre la música y letra entre estos dos géneros ya las notamos con mayor cotidianidad, puede que llegue el punto en que entre la mezcla de ambos surja un género nuevo, por qué así son las tendencias.

La música Pop llegó para quedarse y en esta estancia vive una evolución que le dará más alternativas que escuchar a la gente. Una vertiente más que no tiene que ser mejor que la otra.”

Evolución de formatos

“Cada vez hay menos festivales de radio en donde era prácticamente obligatorio presentarse para seguir soñando por ese medio, a partir de la era de las redes todo cambió. La evolución de sacar un disco ha sido bastante graciosa con la entrada de plataformas digitales, ahora el 80% de la música la escuchamos de manera digital y lo restante en un CD de manera física. Aunque hoy en día el vinilo se consume bien por qué se está remontando ese arte.

Debido a esto ya no hay tanta gente que se emocione con ver al artista en vivo en una experiencia de 8 horas a tenerlo tan cerca en su dispositivo”, asegura Castro.

La música sin género.

“Me siento muy afortunado de estar en un gran momento de la industria con todos los cambios que están habiendo, me ha tocado ver la evolución del CD físico al iTunes y ahora al streaming en Spotify. Ya son tres momentos bien fuertes en los que me ha tocado estar. La evolución del iPod al smartphone y ver cómo se tiene que trabajar para llegar a la gente en este medio sobre todo en las nuevas generaciones.

Mi labor dentro de esta industria es hacerle entender a la gente que ya no existe género, que la música va a seguir siendo música y que haya apertura no sólo con el público, si no también entre los mismos artistas”, finaliza.

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