Las formas en las cuales las universidades corrompen la mente de los jóvenes

Las universidades actualmente han sido politizadas, cuando no son meramente instrumentos del poder económico, y algunas de ellas se han convertido en grandes negocios. Como hemos documentado antes aquí, muchas de las más importantes universidades del mundo han dejado de apostar por las humanidades, que originalmente eran el alma del curriculum universitario. Las universidades solían ser los lugares donde los jóvenes no sólo aprendían una forma de ganar dinero y escalar en la sociedad, sino que aprendían en general sobre la condición humana y absorbían la tradición cultural de su civilización.

Uno de los más acérrimos críticos que han tenido las universidades, particularmente del modelo estadounidense, fue Allan Bloom, el desatacado profesor de la Universidad de Chicago. Bloom inició su vida universitaria en la Universidad de Chicago a los 15 años, siendo un adolescente prodigio. Se convirtió en uno de los clasicistas más destacados de Estados Unidos, famoso por su brillante traducción de La república de Platón. Bloom fue profesor durante cerca de 4 décadas e impartió clases en las mejores universidades del mundo, en países como Francia y Alemania, además de Estados Unidos. Sus intereses fueron varios, pero especialmente la filosofía platónica, la teoría política y la literatura. En 1987 publicó su controversial The Closing of the American Mind, libro que lleva como subtítulo: Cómo la educación superior le ha fallado a la democracia y ha empobrecido el alma de los estudiantes. 30 años antes de Peterson, Bloom nota en este texto que ciertas políticas inclusivas contribuyeron a la destrucción del más alto estándar de la universidad, el cual no era solamente un lugar para capacitarse con el fin de obtener un trabajo y ser útil en la sociedad.

A partir de su obra citada, podemos extrapolar seis críticas centrales que Bloom notó hace 30 años y que son ahora más vigentes que nunca. Hay que decir que estos puntos son sumamente polémicos, si se tiene en cuenta que actualmente las ideologías dominantes son la de la igualdad y el relativismo de la verdad. La visión de Bloom es elitista y aristócrata, pues supone que las universidades deberían de crear estándares para producir excelencia y permitir que las mentes se cultiven y accedan a lo más alto de la cultura occidental, en vez de promediar el conocimiento hacia la mediocridad.

1. Reemplazar los estudios curriculares clásicos con estudios raciales, de género o de clase, etc. Hoy en las universidades se estudian materias como Rap 101 o algo así, mientras que los estudiantes no saben quién es Esopo o  Píndaro. Las universidades no solían ser instituciones que se ajustaban a la ideología dominante de la sociedad, sino que protegían y servían ideas trascendentes, independientes de un determinado momento político.

2. La noción de que todas las opiniones cuentan lo mismo. Tanto en las universidades, como en las redes sociales, se defiende la idea actualmente de que todas las opiniones cuentan lo mismo y por eso deben de ser escuchadas igualmente. Esto es problemático, porque el ser humano solo tiene un tiempo limitado para poner atención a las cosas y debe saber discriminar a qué atiende.

3. La noción de que la verdad es relativa, por lo que no se estudia para conocer la verdad sino para deconstruir el pensamiento y el poder.Cuando ya no se tiene una noción de que existe «conocimiento verdadero» esto coloca en una seria crisis a la universidad, pues su razón de ser en gran medida era volverse el lugar donde se podía aprender el conocimiento verdadero con un efecto moral en el individuo. Sin esta premisa, sólo queda la genealogía y la sospecha. Por otro lado, esto hace que los estudiantes vean la universidad como un lugar para extraer valor y así valuarse mejor en la sociedad, por lo cual siguen únicamente sus propios intereses.

4. No existe el bien común. Derivado de la relativización de la verdad o de su reducción a mero «valor» (valor que cada quien crea), necesariamente se infiere que no existe el bien común, entendido como una mera abstracción o incluso una engaño del poder. Sólo resta el individuo y su lucha personal por imponerse. El bien común es una convención en la cual se participa, sólo en la medida en la que los propios intereses egoístas coinciden con esta abstracción socialmente aceptada.

5. No hay un canon o una serie de textos clásicos que deban leerse.La educación hasta hace unas décadas consistía de ciertos textos que una persona debía de leer, que eran indispensables para entender el mundo y sus propias ideas. Hoy en día las personas pueden tener una licenciatura e incluso una maestría sin jamás haber leído a Platón, Aristóteles o Kant, por citar algunos ejemplos. Incluso pueden defender su postura diciendo que estos autores eran misóginos y racistas y, por ello, no deben de ser leídos. La educación universitaria no puede hacer mucho más que exponer a los estudiantes a ciertos libros que considera esenciales, pues han sido escritos por una tradición de mentes geniales; si ya no puede hacer esto, entonces se encuentra en la agonía de la muerte.

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