Expertos internacionales recuerdan que el Congreso tiene hasta la última semana de octubre para reglamentar el uso lúdico de la marihuana.

La recta final para la discusión sobre el uso de la marihuana tanto medicinal como lúdico se aproxima y no sólo se debe al mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que impuso al Congreso de la Unión legislar al respecto , sino también porque la sociedad lo está pidiendo.

En el caso del uso recreativo, tras la resolución de la SCJN el Congreso tiene que modificar los artículos 237 y 248de la Ley General de Salud que el máximo tribunal declaró inconstitucionales por considerar que violan el derecho al libre desarrollo de la personalidad, ellopor la prohibición absoluta que establecen.

De no hacerlo en la última semana de octubre, que es el plazo aproximado que se dio para legislar al respecto, la Corte tendrá que resolver al respecto sobre estos artículos, advirtió el constitucionalista Juvenal Lobato Díaz.

Más allá de los plazos legales, asegura Lobato Díaz que se debe empezar a discutir ya por el carácter social, debido a que en los últimos años la posición prohibicionista no ha funcionado y se han visto más problemas que soluciones, incluso en temas de seguridad, ain dejar de lado el lado jurídico, puesto que la SCJN se lo ordenó al Congreso de la Unión.

En ese sentido, hay dos aspectos importantes para el especialista, el primero que tiene que ver con uso lúdico recreativo, donde la Corte declaró inconstitucionales los artículos de la Ley General de Salud que establecen la prohibición del uso lúdico de la cannabis y, por otro lado, la regulación del uso medicinal que se ordenó el 14 de agosto.

“En 2017, hubo una modificación en la Ley General de Salud para permitir el uso medicinal del cannabis de ciertos productos y en los transitorios se obligó al Ejecutivo a emitir un reglamento, lo que no ha hecho Cofepris. Esto hace que se vuelva que no solo sea un tema social, sino urgente desde el punto de vista político y jurídico para que no esté en desacato el Congreso y el Ejecutivo”, explicó.

Si no discuten el uso lúdico en este periodo de sesiones, entonces, la sentencia que emitió la Corte tendrá efectos generales, lo significa que cualquier persona que quiera hacer un uso lúdico lo va a poder hacer.

¿Qué opciones hay para la regulación?

Al respecto, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Laura Rojas (PAN), llamó a los grupos parlamentarios a presentar sus propuestas.

“Como saben, es un mandato de la Corte, tenemos un mandato judicial para legislar en materia de regulación de la marihuana para el uso lúdico”, señaló.

De acuerdo con especialistas en el tema, el país debe tomar en cuenta ciertos ‘consejos’ y experiencias de otras latitudes para regularla, pero no de una manera demasiado estricta, porque ese generaría otros problemas como un ‘mercado ilícito’ que opere de manera paralela.

Ivan Ross Vrána, consejero del Ministerio de Salud de Canadá en el tema de la industria de la cannabis, comentó en entrevista con Expansión Política que entender el mercado puede tomar tiempo y se pueden cometer errores, pero precisamente se tiene que poner en práctica para poder identificar áreas de oportunidad.

 

En Canadá, el uso de la marihuana medicinal está regulado desde 2001, pero desde octubre del año pasado también se aprobó su uso recreacional. Esto debido a que fue una propuesta de campaña del actual primer ministro Justin Trudeau en 2015.

“Respecto a qué hemos aprendido y a los retos, es que tenemos regulaciones extremas y todavía tenemos que entender el mercado, pero no hay que perder de vista los dos lados de uso, las investigaciones científicas, los beneficios medicinales”, planteó.

Recuerda que, en ese país, el gobierno tiene el control sobre el tema medicinal, mientras que en el lúdico la ley señala que sea producido por compañías autorizadas y se organiza con cada una las provincias para la distribución y venta. Explica que este modelo les ha funcionado con el alcohol, pues del dinero que recaudan, el 70% se queda en lo local y el 30% se va al gobierno federal.

Aunque Ross considera que dejarle a las provincias la regulación de venta y distribución puede complicar la operación, porque, ejemplifica, hay provincias como Ontario, que tiene 14 millones de habitantes y 40 tiendas, mientras en otras provincias como Alberta que tiene 4 millones de habitantes y 200 tiendas. Entonces, no hay un acceso igual porque no hay una regulación federal.

Apenas se legalice, es necesario que se tome un tiempo para que toda la estructura se organice y estén preparados. Fue un error que apenas se legalizó, se comenzó a distribuir e, incluso, en algunas zonas todavía es más fácil conseguir en el mercado ilegal,por el tema de la accesabilidad, porque no hay tiendas”, aseguró.

En el tema mexicano, el coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado, fue el primero en tomar la palabra a la diputada Rojas y presento una propuesta en la que el Estado cree una empresa paraestatal, al estilo Pemex, para la producción, distribución y venta de los productos de cannabis.

Los primeros pasos de la regulación

Lobato consideró que hay tres elementos a considerar en la regulación: el primero es la elección del modelo que se quiere para poder regular el uso de la marihuana. Puso el ejemplo de Uruguay, donde es un mercado regulado; es decir, es el gobierno el que autoriza licencias, da autorizaciones para poder establecer el consumo o bien para la producción o un esquema de autocontrol o autoconsumo.

“En esto el único reto es que no haya una sobrerregulación; si nosotros hacemos una sobrerregulación, puede generarse un mercado negro de entrada. En cambio, si vamos haciendo una regulación adecuada, algunas licencias, pero que no signifiquen una traba burocrática, me parece que eso puede generar un esquema adecuado”, dijo.

Si nosotros hacemos una sobrerregulación, puede generarse un mercado negro”.

El segundo punto es la trazabilidad, que es vigilar por parte del Estadodesde la generación de la semilla hasta la producción de los bienes derivados de la cannabis. Pues consideró que si el gobierno tiene identificados los productos, es primordial vigilar que estos tengan la calidad que se señala y no se pueda generar un problema de salud pública.

El otro punto sería el de las contribuciones tributarias. En ese sentido señaló que debemos ser cuidadosos porque si de entrada se establece un impuesto alto puede generar un mercado ilícito, pero sí se puede establecer un impuesto gradual estándar a los niveles internacionales.

“Entre los retos serían simplemente la decisión del sistema que vamos a adoptar, que no sea una sobrerregulación, dos es que marquemos trazabilidad y tres es un esquema impositivo que vaya de menos a más para que no se genere un mercado ilegal”, resumió.

La oportunidad histórica

Ross insistió en que el hecho de que es importante que la regulación debe ir a acompañada de una estrategia de prevención y educación, pues aunque la sustancia tiene muchos beneficios, también tienen que ser cuidadosos con su uso.

“Son más los beneficios, pero sí hay riesgos. El regular el tema de cannabis abre la puerta para hacer investigación e ir descubriendo más sobre esos riesgos, más sobre los beneficios”, dijo al recomendar que en la regulación se mantenga la distinción entre el uso medicinal y recreacional y enfatizar que se debe involucrar a todos los actores involucrados: médicos, farmacéuticas, gobierno, etc.

El regular el tema de cannabis abre la puerta para hacer investigación e ir descubriendo más sobre esos riesgos, más sobre los beneficios.

Así lo consideró también Lobato, quien señaló que parte del proceso debe ser generar un sistema de información de qué sucede con el consumo y que debe ir acompañado de programas gubernamentales.

“Toda esta información se tendría que completar con un sistema de información, como cualquier uso excesivo puede generar otros problemas. Nos hemos concentrado en un tema de regulación, pero hay otra parte de concientización y educación”, comentó.

Aunque ambos consideraron que puede ser una manera para reducir la violencia que existe en el país a raíz de los cárteles que controlan la droga, no descartan que estos grupos se puedan mover hacia otros negocios ilícitos.

“Me parece que este primer escalón se vuelve fundamental para que tarde o temprano tengamos un esquema que pueda ayudar para que los niveles de inseguridad y de violencia disminuyan, sí es una buena ventana de oportunidad”, dijo Lobato.

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