Darán mayor visibilidad a colección del Maestro Toledo

“Los cinco hijos estamos metidos con la piel y la sangre en los proyectos que dejó mi papá, por supuesto que no tenemos la capacidad económica que él tenía, pero sí vamos a continuar con los temas que él más quiso, que le apasionaron y defendió con su propio cuerpo”, dijo en entrevista Natalia Toledo, sobre la herencia cultural de su padre, el artista Francisco Toledo.

Los encargados de cada uno de estos espacios: el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, han hecho saber de distintas formas que este legado, que formó en las artes a distintas generaciones de oaxaqueños, continuará.

Los planes para los distintos espacios que legó el artista a Oaxaca se apoyan con el recursos federales en el caso del CaSa, del Instituto de Nacional de Bellas Artes para el IAGO, así como de la asociación Amigos del IAGO, que dirige Sara Toledo Ellitsgaard, también hija del fallecido creador.

“Habrá luchas que como él no podremos librar, pero estamos haciendo todo lo posible por seguir su ejemplo”, expresó en entrevista el director del IAGO Hazam Jara Chávez.

Tal vez la primera de esta gran travesía comenzó el pasado septiembre en la conmemoración del Día Nacional del Maíz en espacios que propició Toledo en Oaxaca, a los que se unieron el Jardín Etnobotánico y la Fonoteca Eduardo Mata, explicó Hazam.

“Nos hemos unido más, desde los diferentes espacios para promover algunos de los temas que le interesaban al maestro. El maíz era uno de ellos, sus distintas razas y que la gente pueda conocerlas”, describió.

La apuesta del director del IAGO en este sentido es abrirse a los diferentes públicos y conquistar nuevos territorios con la herencia toledana. La idea es salir del espacio a repartir las miles de publicaciones que se hacen de manera artesanal en el IAGO con una imprenta, a la que el mismo Toledo apodó como “la maquinucha”. El colectivo de gráfica de este espacio ha brindado y hecho llegar, en especial a público infantil, ediciones de animales, botánica oaxaqueña, afrodescendencia y libros en lenguas indígenas como era voluntad del maestro que abandonó este plano el pasado 5 de septiembre a sus 79 años.

El tesoro fotográfico de Toledo

El Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo tiene 30 años de existencia. Éste comenzó en la calle de Murgía en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca, luego se mudó en el 2005 a la que fuera la casa de Francisco Toledo en M. Bravo 116, quien diseñó el espejo de agua del patio central y que donó su casa para hacer el centro de fotografía independiente más entrañable de México.

En algún tiempo, Francisco Toledo pensó en dedicarse a la fotografía, luego su vocación lo llevaría a desarrollarse más en la gráfica; sin embargo, no abandonó su gusto por la alquimia de la imagen.

“La idea que tenía el maestro con el centro fotográfico era hacer accesible la fotografía a cualquier persona, que no tuvieran que viajar al otro lado del mundo para ver un Cartier-Bresson, justo por eso las salas no son como las de un museo, son casas habitación en donde podías encontrar grandes piezas, ésa fue la visión del maestro y es lo que seguiremos haciendo”, dice en entrevista con El Economista Adriana Chávez, directora del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB), el único que se sostiene con recursos propios y de la familia.

Pero tal vez el tesoro más grande que posee y que resguarda el CFMAB es una colección de más de 90,000 piezas que se gestó en 1970, desde el primer proyecto artístico de Francisco Toledo: la Casa de Cultura de Juchitán, con imágenes del mismo Manuel Álvarez Bravo.

Esta colección fue curada por Toledo a partir de sus intereses y lo primero que adquirió fue la colección de familias de Oaxaca retratadas por Sotero Constantino Jiménez, fotógrafo de estudio de los años 30 en Juchitán; también adquirió piezas de Lola Álvarez Bravo, Graciela Iturbide, Ignacio Zanabria, Henri Cartier-Bresson, entre otros 200 artistas visuales. “Estamos preparando para el 2021 una visibilización más grande de esta colección poco conocida, pero de las más importantes en el país, una exposición que será muy grande para el Antiguo Colegio de San Ildefonso”, anunció Adriana Chávez.

Por Samantha Nolasco

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