“Si no fuera por la violencia que ha vivido el país, Ed Maverick no existiría”

Por Julián Woodside

 

Algunos lo definen como una joven promesa, otros lo consideran “un producto más” de alguna disquera. Hay quienes no lo bajan de mamón y pretencioso, y unos cuantos simplemente lo conocen como Eddie Saucedo, cantautor de 18 años originario de Ciudad Juárez, pero cuya carrera comenzó en Delicias, Chihuahua. Sin embargo, cualquiera de estas etiquetas es irrelevante. Cuando uno ve la reacción de la gente al cantar sus canciones uno descubre que hay algo que trasciende al individuo: Ed Maverick conecta con su público como hace mucho no lo hace un artista emergente, y el aumento exponencial de popularidad, el número de presentaciones que ha tenido a lo largo del último año, y su reciente sold-out en el Teatro Metropolitan –donde el público coreó cada estrofa– son prueba de ello.

​¿Quién es Ed Maverick? Es imposible no buscar la reacción de la industria, pues es bien sabido el canibalismo que se activa cuando un artista emergente “explota”. Los comentarios en los medios han sido genéricos, hay una que otra entrevista que da indicios sobre su persona, y abundan frases sobre su crecimiento en Spotify, sobre cómo “la está rompiendo”, y sobre cómo es el nuevo artista que está dando de qué hablar. Sin embargo, más que “dar de qué hablar”, se podría decir que Ed canaliza la voz de una generación ávida por encontrar artistas con quienes identificarse, con quienes establecer complicidad y empatía tanto en las buenas como en las malas.

No quisiera desarrollar aquí un texto sobre los orígenes de Ed como artista, pues creo que esa labor la realiza una editorial de Erich Mendoza para Lifeboxset titulada “Un fenómeno llamado Ed Maverick”. Sin embargo, sí me interesa entender, o más bien compartir el recorrido para entender quién demonios es Ed Maverick más allá del individuo, así como todo lo que representa para una generación. De esta manera, el presente texto se construye como un análisis de lo que ocurre a su alrededor, aderezado con algunas palabras del propio Ed que respondió al entrevistarle.

 

No se puede entender su éxito sin analizar su contexto

Comprender quién, o más bien “qué” es Ed Maverickimplica contemplar la pertinencia de su propuesta para un público juvenil que suele ser ignorado por los medios y las propuestas locales (pues seamos honestos: ¿cuántas series o artistas mexicanos dirigidos a los jóvenes se pueden mencionar en la última década, que no sean YouTubers?). La realidad es que la industria del entretenimiento en México está dominada por la chavorruquez. Sin embargo, hace varios meses que Ed ha estado en el radar del ámbito “independiente” mexicano, haciendo ruido por distintos frentes. Aquel cantante que “la estaba rompiendo en Spotify” ha firmado con Universal, y el público no deja de apropiarse de sus letras tanto en vivo como en redes sociales.

Entender su éxito requiere de recordar la afinidad que tiene el público mexicano por lo lírico por encima de lo musical. Es decir, nos gusta cantar más que bailar. Nos gusta sentir empatía por las palabras de quien canta, y Ed sabe elegir las palabras adecuadas. En un México con una historia de grandes cantautores, y donde en los últimos años hemos visto el auge de artistas que hacen cantar, pero con letras tibias y melosas, las canciones de Ed se perciben con una honestidad que refresca. Frases como “Y al chile yo hasta moriría por ti pero dices que no” o “Mames, no me mires a los ojos que me vas a hacer llorar, dime que esta no será la última vez que te voy a abrazar” hacen que se le perciba melancólico como muchos clásicos de la canción mexicana, pero a la vez sencillo y directo, como cualquier conversación cotidiana. He ahí la riqueza de su propuesta.

Tampoco podemos entenderle sin contemplar lo que ha vivido la frontera norte, de donde es oriundo, y la manera como aquella realidad se volvió la realidad de todo el país. Como comenta Erich en la editorial ya referida, por ahí del 2007 Ed se tuvo que mudar de Ciudad Juárez a Delicias después de que alguien prendió fuego al carro de su familia. ¿Cómo obviar el impacto de eso en quien era apenas un niño? Recordemos, por ejemplo, el video de aquella maestra de un kínder en Monterrey que en 2011 tuvo que calmar a los niños durante una balacera, recordemos también cuántos músicos han tenido que migrar de distintas ciudades por la violencia, y cómo varias escenas musicales se han vistocoartadas. Recordemos sobre todo cómo ser joven y salir a jugar o divertirse ha sido desde entonces un riesgo. Entoncespreguntémonos, ¿por qué hubo a la par de la violencia un auge de la música norteña en todo el país? No ha tenido que ver con una apología al narco y a la violencia, como muchos replican de manera acrítica, sino con la migración de gente del norte al resto del país y con cómo los artistas del género han retratado el sentir del presente no sólo desde lo violento, sino también desde lo nostálgico, lo alegre y lo romántico, tal como ha hecho Ed.

¿Cómo ha repercutido esto en su persona? Ed responde: “si no fuera por eso, Ed Maverick no existiría”. Pero surespuesta no sólo tiene que ver con las circunstancias que le llevaron a él y a su familia a vivir en Delicias, y de ahí conocer a Eidan, su productor, para después mudarse a la ciudad de Chihuahua y grabar el Mix para llorar en tu cuarto, su primer LP. No, Ed es un músico que se formó en la calle, tocando también con conjuntos musicales de Delicias. Ha interiorizado el sentir musical de las calles mexicanas, y sabe lo que implica tocar no para farolear, sino para subsistir en contextos donde el paseante indiferente se vuelve el público más exigente. Es decir, si logras atraer la atención de la gente en una plaza pública sabrás cómo conectar con quienes pagaron para verte en un foro. Sin embargo, como dijo en el Teatro Metropolitan, “el jale está en la Ciudad de México”, razón por la que recientemente se mudó a la capital para crecer como artista, un cambio abrupto:

Está bien cabrón el cambio: el ambiente, la forma en la que la gente se expresa, el estilo de vida en sí, pues. Y de verdad es muy diferente. Son cosas que, por muy pequeñas que parezcan, indirectamente también te chingan. Está muy raro. Si por mi fuera viviría en Chihuahua. No tengo nada contra el D.F., amo a la gente de aquí. Pero hay muchas cosas en Chihuahua que no he visto por acá, y extraño además a mi familia, amigos y pos gente que quiero mucho.

 

¿Qué impacto ha tenido todo esto en su propuesta musical?

Hay algo en su sonido que brinca desde los primeros acordes: podría ser catalogado como norteño indie, pero entendiendo a la música norteña como el pop / rock del México actual. En las redes sociales se aprecia cómo los referentes que utilizan para describirlo se construyen a partir de duplas que hacen evidente que su propuesta se ubica “entre” ámbitos e imaginarios musicales. Se le posiciona entre artistas dedicados a retratar la nostalgia de lo cotidiano y aquellos con letras cuasipoperas, entre la actitud directa y desde la entraña de la norteña encarnada en exponentes como Valentín Elizalde y la intimidad y ensoñación de una lírica que remite a artistas como León Larregui. ¿Qué opina él sobre estas referencias recurrentes?

A mí me parece bien chingón que me relacionen con dos artistas siempre, no solo con uno. Bueno, a mí me parece así. Además de que, pues ‘uta, los artistas que mencionas son artistas que, de verdad, de verdad admiro.

Por eso es difícil escuchar sus discos y no conectar con alguna de sus letras. Su música sirve para cantar a solas en un cuarto o en una cantina; dedicarla a la pareja o tararearla mientras se fuma un cigarro desde alguna azotea. Se trata de alguien que a sus 18 años capta la esencia de la melancolía mexicana, que conecta tanto con un adolescente enamorado como con alguien que se ve abrumado por las presiones cotidianas. Su música logra decir mucho con poco, como ocurre con Lo que pienso, donde tras la estrofa “Arranca y vámonos a casa, todo va a estar bien. El pedo es que no estoy en casa, no todo está al cien” la música pasa de un rasgueo en guitarra acústica a un arreglo post-rockero: nostalgias clásicas y contemporáneas entrelazándose. Asimismo, estrofas como “Vente y vamos a tomar, que no hay nada que un six de cerveza no pueda arreglar. Vamos a aceptar, somos mecos por naturaleza y hay que perdonar”, de A mis amigos, dejan claro que Ed capta, y al mismo tiempo actualiza en un imaginario juvenil, la esencia de la música norteña. Hablando específicamente de su relación con esa música Ed comenta lo siguiente:

Es algo que he venido escuchando desde siempre, significa mucho. Inconscientemente terminó siendo una de mis influencias y para mí es algo chingón. Representar la parte de la que soy está bien bonito, si pretendiera sonar a otra cosa no existiría ni pasaría nada con mi proyecto como ahora.

Y claro, lo tiene introyectado. Haber tocado con conjuntos en la calle y en cantinas hace que transmita esa influencia de manera natural. No aparenta. Pero además su voz muestra indicios de madurez técnica, sobre todo en ciertos momentos en vivo donde la nostalgia pop-folk se mezcla con vibratos y falsetes típicos de la música norteña, tal como se puede apreciar en Acurrucar, una de sus canciones más populares.

Y entonces, ¿qué se puede esperar de su carrera?

Es difícil proyectar hacia dónde se dirigirá un artista como Ed Maverick, sobre todo cuando se construye “entre escenas” y ámbitos musicales. Históricamente las disqueras en México no han sabido desarrollar propuestas, sino simplemente promoverlas hasta que dan de sí. Sin embargo,hay indicios de cambio en la estrategia de algunas, probablemente por relevos generacionales en su organigrama. En este sentido, pareciera que Universal está poniendo toda la carne en el asador, pues la presentación en el Teatro Metropolitan se grabó para lanzar un DVD, algo que suele ocurrir sólo con artistas con más trayectoria.

Hablando del concierto, la puesta en escena se percibió como algo bastante peculiar: una mezcla de imaginariosdonde los visuales remitían a un estilo de vida juvenilmientras que los arreglos de un cuarteto de cuerdas, acordeón y tuba, con una fuerte carga norteña, acompañaron a una estructura tradicional de rock-folk: guitarra acústica y eléctrica, bajo, batería y teclados. Por otra parte, la narrativa en el hilado de las canciones se vivió de manera orgánica, e incluso catártica. Al respecto, Ed comentó lo siguiente:

Yo estuve a cargo de las ideas principales que mencionas. Solo no escribí los instrumentos que se sumaron a la banda normal, quienes siempre tocamos. Andrea [de la banda Holbox, y que forma parte de sus músicos] fue quien nos ayudó a escribir un cuarteto de cuerdas, la tuba y el acordeón (que fueron los que elegí para esa ocasión). Es una pistola esa mujer.

Y al profundizar sobre sus músicos, destaca el cariño que siente por ellos, algo que deja ver que la fama no se le ha subido a la cabeza y que se construye agradecido de la gente que le rodea:

Diego Puerta (Dromedarios Mágicos) es la persona que TIENE que estar. Ese cabrón me ayuda mucho tanto musical como sentimentalmente, jaja. Es de mis mejores amigos. Andrea es una persona bien linda y es muy muy buena en lo que hace, su vibe, musicalmente hablando. Está cabronsísima, me gusta mucho lo que hace. Y David Diaz (también de Holbox), es de los cabrones más buena vibra que conozco. Además, me mama el cariño y el respeto que le tiene a tocar con nosotros.

En fin, falta mucho por conocer de Ed Maverick, pero antes de aplicarle etiquetas sería pertinente escuchar lo que tiene que decir con su música, sobre todo porque, como él reconoce, se expresa mejor con sus letras que en persona, razón por la que luego lo tachan de mamón. En cuestión de meses ha logrado canalizar y dar voz al sentir de miles de jóvenes en todo el país. Esto implica una gran responsabilidad, algo de lo que es consciente y que expresa al transparentarse tanto en vivo como en redes sociales: reconoce sus momentos vulnerables a la vez que busca empoderar y motivar a su público. ¿Qué opina sobre las expectativas de su público?

Es algo que me parece bello, porque pues no mames, yo me siento abrazado por la música de otras bandas y por eso empatizo con ese sentimiento. No es tanto una relación escucha-artista, sino una relación de empatía entre los sentimientos del escucha y del artista. No sé si me explico. En realidad, con que la gente en general escuche mi música y sienta algo todo está bien. A fin de cuentas, eso es lo que intento transmitir y lo que me corresponde como artista. No me reconozco realmente como un portavoz, simplemente quiero sentir con los demás como quisiera que alguien sintiera conmigo. Todos necesitamos saber que hay alguien empatizando con nosotros. La empatía se necesita ahora más que nunca.

Estamos entonces ante una propuesta que canaliza el sentir de una generación que, por una parte, carga con la nostalgia y melancolía de la tradición musical de México, pero que también ha perdido mucho en el presente por la violencia que ha inundado al país. Ed apela a una generación que en el proceso ha decidido cantar de amor y desamor, porque al final del día es lo único que nos queda: la empatía y la escucha del otro desde las emociones. ¿Qué pasará con él como artista? De una forma u otra ya ha marcado a muchas personas, y como él ha mencionado, más que la fama lo que busca es seguir componiendo y tocando. Habría que esperar que la industria potencie esto, en lugar de simplemente capitalizarlo. Sin embargo, ya hay indicios de tensión a su alrededor, encarnados en el resentimiento de promotores y periodistas que hablan desde el desconocimiento, o sólo por llevar la contra, así como en el chacalismo natural que conllevan los aspectos económicos de su éxito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Unable to load the Are You a Human PlayThru™. Please contact the site owner to report the problem.