ENTREVISTA EXCLUSIVA – El lado humano de Ely Guerra

Por Alonso Silva.

Era, si mal no recuerdo, el 2009. Quizá 2008. Bueno, ¿a quién le importa la diferencia?

Pasaba por mis días de universidad; tiempos de cambios en mis formas de pensar, de ser, de reír, de llorar, de adolecer, de escuchar, de todo. Si, como dicen, en la adolescencia uno va despertando, creo que en la post-adolescencia uno tiene ya un sitio establecido en el cual depositar su cuerpo, su mente, su alma. Su ser, como se decía en las aulas. Sin embargo, para mí las cosas sucedieron con más lentitud. “Todo a su debido tiempo”, ese siempre ha sido uno de mis lemas. Me lo repito constantemente.

Fue, entonces, que, en aquellos días, descubrí a Ely Guerra. No, más que descubrir, fue un redescubrir. Sí, esa es la palabra idónea. Tiempo atrás, adquirí en CD el disco de su concierto en el Teatro Metropólitan. No estaba listo para ella. Lo encontré difícil de escuchar. Como les decía, aquel despertar del que todos hablan, a mí me llegó un poco tarde, con paso haragán y sin mucha prisa. Cosa que agradezco, porque, a decir verdad, eso me ha permitido irme conociendo en cada uno de mis rincones.

Un día, después de mi habitual asistencia a clases, llegué a casa saturadísimo. Necesitaba calma, escuchar algo que me hiciera entrar en otra dimensión, por así decirlo. Y ahí estaba, mientras hurgaba en mis discos, el Teatro Metropólitan de Ely Guerra. Escogí un tema al azar y le di play: “Ángel de Amor”, la canción con la que me metí de lleno al repertorio de ‘la Guerra’. No sé exactamente qué me hizo sentir, pero comprendí que, de alguna manera, era distinto. En comparación con la primera vez que lo escuché, ese disco, en ese preciso momento, me pareció enteramente disfrutable. Era lo que necesitaba aquel día.

De eso ya han transcurrido poco menos de 10 años y, como naturalmente sucede, sigo siendo distinto, a cada paso, a cada segundo. La esencia permanece intacta, aunque creo que con breves destellos de llegar la solidez. Ely Guerra es, hoy en día, una de mis cantantes y letristas favoritas; “Mi Playa” es una de esas canciones que me acompaña en todo momento y sitio. Me dedico a esta parte de la música, esta bella parte desde donde puedo conocer un lado más humano de los músicos a quienes sigo, admiro y respeto. Aquí está ‘la Guerra’, con un poco más de 20 años como respaldo:

“La verdad es que sigo pensando que mi carrera está todavía muy incipiente y que, de alguna manera, faltan muchos años. Yo quisiera tener mucha energía y sentir que cada vez prospera más mi voz, mi manera de escribir, mi estilo o lo que tengo que decir. Actualmente, estoy notando cosas importantes, como el perseguir una sensación, el perseguir un motivo creativo, el perseguir expresarme de acuerdo con lo que siento artísticamente. Es decir, quien sigue nuestra música, sigue la verdad de lo que expresa un artista. A mí, sinceramente, no me gusta decir que soy artista; esa palabra como que me impone y me hace sentir incómoda, pero presiento que lo soy, ¿me entiendes? Vaya, cuando convivo con el mundo, soy artista. Soy muy ermitaña, no me gusta socializar, no me gusta exponerme, me gusta más ir en bajo perfil, me disgustan las redes sociales y esas cosas. Pero es justo ahí cuando entiendes que eres un artista, ¿no? O cuando escribes y te desgastas y, por consecuencia, los amigos se alejan porque no comprenden tu momento creativo, ahí entiendes aquello de “claro, soy artista”. Pasa también cuando el amor llama a tu puerta y te intensificas y lo ves todo magnificado, como que todo tiene otro color y demás. Es en esas cosas cuando uno nota que es artista, nada más. Es decir, no hay otra plataforma. Lo que nos hace estar en ese sitio agradable o desagradable, porque lo es en ocasiones, es el poder que te otorga el propio oficio.”

Nací en la segunda mitad de los 80’s y hacia finales de los 90’s le entré conscientemente al rock, a la música hecha con más elementos. Desde entonces he sentido fascinación por todo lo que se involucra en la música, desde estar en un escenario, cantar, tocar algún instrumento, hasta el proceso que casi no se ve, como el saber qué hace o piensa un artista/cantante una vez que no está en un escenario; me interesa más el lado más íntimo, por así decirlo, de los cantantes o las bandas a quienes me he ido aficionando.

Tengo poco haciendo la gran labor de entrevistador. No es fácil, pues tenemos el enorme compromiso de llevar a la gente los pensamientos de sus artistas favoritos. Quienes conocen a Ely Guerra, por ejemplo, buscan algo más allá que sólo escuchar sus discos; quieren saber más de una cantante, compositora, etcétera, que lleva un largo recorrido en la industria musical. Hoy, a diferencia con la época en la que crecí, las cosas han cambiado muchísimo, la propia industria lo ha sufrido y, a decir verdad, pareciera que cambió de bando. Es decir, dejó de apoyar a los talentos, digamos, excepcionales y quizá por eso, en la escena del rock mexicano, ya no vemos proyectos sólidos como los de antes. La industria, lo he escuchado y lo leído en varias ocasiones, se ha vuelto un tanto traicionera:

“Más que traicionera, la industria se ha dedicado a aprovecharse de lo que es un negocio, de comercializar y de buscar la manera de hacer dinero, y como yo no cabía en esa fórmula, pues no había manera de hacer dinero con mi música de una forma tan espectacular, digamos, lo más maravilloso que me pudo haber pasado fue tomar la decisión de ser un músico independiente, aun cuando eta categoría no existía, cuando no era tan sencillo o cuando todo el mundo lo veía como algo imposible, y eso me empoderó, inclusive como mujer, me dio un lugar importante de amor propio y de satisfacción personal en el que la música fuera el lugar número uno, olvidándonos de la fórmula o de aquella idea de ‘agradar’ porque, de lo contrario, estás fuera de onda. Entonces, honestamente, eso me ha llevado a ser la mujer que soy, más allá de ser una cantante que se sube al escenario y canta canciones que, quizá, ni entiendes por qué las cantas. Entiendo perfectamente por qué canto mis canciones y sé muy bien por qué me subo a un escenario, y he luchado por estar ahí. Vaya, mi trabajo es estar, día a día, en una oficina buscando oportunidades para, entonces, recibir el gran premio de estar en un escenario y compartir mi música.”

Yo creo que la industria renunció a mí. Cuando yo decido ser independiente, agradezco que Camilo Lara y a Diego Herrera, ambos músicos y personajes con cargos en la industria y en disqueras, se hayan sensibilizado y darme mis cartas de retiro, tanto en EMI Music como en BMG Ariola. Tenían que ser músicos para que pudieran entender que yo no tenía nada que ver con lo que ofrecía la industria, quizá pensado que la Guerra (Ely) es guerrera y necesita hacer su camino propio. Honestamente, yo no he renunciado a nada. Mi sueño siempre ha sido expresarme y la música es el camino y ni siquiera sé por qué. No sé por qué la música me eligió a mí, pues yo no la elegí a ella; no fue una elección que haya hecho, digamos, con pasión consciente. Es algo que me eligió a mí y es una responsabilidad muy grande. Así que, más que renunciado, me he aferrado a la música para poder sobrevivir y, de alguna manera, ser parte de lo que me corresponde hacer en este mundo.”

“Mi sueño siempre ha sido expresarme”, es lo que dice Ely Guerra. Creo que ese es el sueño de todos, sentirnos con la libertad de despojarnos de nuestros miedos, inseguridades y demás, y soltarnos, dejarnos llevar. O como diría Ian Brown, ex vocalista de The Stone Roses: “Free expression as revolution”. La música, como todo el arte, no debe faltar.

Actualmente, resulta difícil encontrar músicos o bandas que busquen algo más profundo que el éxito. Claro, el éxito lo buscamos todos, pero hay quienes tienen una idea de ‘el ser exitoso’ muy distinta. Quizá por eso la industria, en medio de la inmediatez que nos regula hoy en día, está en busca de seguir acrecentando sus ganancias, posicionando a jóvenes artistas desechables.

Sin embargo, no todo está perdido, pues todavía hay quienes vienen a ofrecernos su corazón; todavía hay quienes piensan en aquello que canta Richard Ashcroft, el ex vocalista de The Verve: “Music is power”. Afortunadamente, sigue habiendo músicos/artistas que se arriesgan en cada paso que dan. Al final, de eso se trata el arte, de arriesgar, de expresarse sin ningún tapujo. Quizá, esa esa la razón por la que se sigue admirando a los grandes como Gustavo Cerati/Soda Stereo, la Maldita Vecindad, Santa Sabina, los Caifanes, los Aterciopelados, Julieta Venegas, Los Tres, Café Tacvba, Juanes, Ely Guerra…

“Justamente, hace unos días, mientras nos dirigíamos a Saltillo, nos detuvimos en el camino para comprar algo o entrar al baño, ya sabes… y en la pantalla estaba Telehit y sonaba Juanes con una canción nueva. Él luce muy bien, lindo, muy sano, guapo, porque Juanes es guapo y es un guitarrista impecable, yo lo admiro muchísimo. Es un gran amigo mío y, realmente, me gusta lo que hace. Y hablando de esto que dices de “renovarse o morir”, bueno, es algo que tiene muchas aristas, ¿no? En ese sentido, yo creo que Juanes se renueva y lo que él hace está bien hecho. Aunque me intrigue y me haga pensar muchas cosas, y suene quizá no a reggaetón pero sí que nos lleva a un lugar de cumbia y demás, lo escuchas y sabes que es él. Además, dice cosas lindas, escribe lindo. Vaya, no lo hace mal. Se renueva, sin duda. Yo a Juanes lo quiero muchísimo, he cocinado para él y tú sabes que llenar barrigas es un asunto totalmente íntimo. Creo que es un ejemplo de aquellos valores musicales que saben traducir un ‘wave’ o una moda en algo mucho más inteligente que nada más un reggaetón. Me sorprende, porque al final del camino porque un artista, para hacer eso, requiere talento. No es nada más hacer cualquier cosa. Eso no es talento. Hay que ser verídicos, hay que ser verdaderos y hay que aceptar la diversidad musical y entender que en esto también existe talento. Que yo me renueve de otra forma, sí. De hecho, acabamos de tocar en un show que es únicamente a piano y voz, un show que está, digamos, totalmente desnudo, y la gente lo abraza. Uno ve en sus caritas esta comprensión o aceptación de lo que estamos ofreciendo. Sin embargo, es cierto, cuando uno enciende la televisión y ve los canales de música o escucha la radio, sí hay una tendencia muy ‘gacha’ de educarnos musicalmente. No hay diversidad y yo creo que la diversidad es un valor que nos permitiría a los mexicanos crecer en muchos sentidos, al grado de, inclusive, elegir mejores gobiernos, elegir una mejor educación, luchar por un mejor estilo de vida. Creo que la música es un canal muy importante que en nuestro país lo vemos como que muy a la ligera, ¿no? Desgraciadamente, no se conforma en nuestro círculo para que, como mexicanos, podamos seguir creciendo, tomando mejores decisiones y haciendo de nuestro país algo más elevado. Por el contrario, nos pone en una situación de límite o de aceptar lo que hay porque la diversidad no está a nuestro alcance. Así que, creo mucho en artistas como yo, que defendemos por sobre todas las cosas la razón de ser artistas, la razón de explicar, a través de nuestro quehacer, una emoción.”

Ante el panorama actual de la industria y sus manejos, ‘la Guerra’ tiene bien definido lo que quiere, lo que busca, lo que le importa.

“No me preocupo porque no formo parte de una compañía disquera. Debe ser difícil pero no es algo que me cause preocupación. Creo que lo más difícil es encontrar la manera de seguir transmitiendo lo que yo quiera, de seguir siendo auténtico y seguir teniendo un staff y un equipo enamorado de mi música. Lo importante aquí es mantenerse fuerte en la idea de que un artista debe hacer su arte. Es complicado, pero es verídico que, nosotros los que escribimos, pintamos, los que hacemos esculturas o quienes, a través de alguna rama artística explicamos, de alguna manera, lo que pasa en nuestra sociedad o en qué lugar vivimos, nuestra edad, lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, ese es nuestro compromiso. El verdadero compromiso de un artista retratar la realidad de su entorno. Honestamente, lo que menos me preocupa es tener un ‘target’. Estoy más enfocada -y preocupada- por escribir, por cantar, por lo que voy a ofrecer. Con en eso, lo demás en por añadidura. Ese es mi lema.”

Ely Guerra se presentará el próximo fin de semana en la Semana de las Juventudes en el Zócalo de la CDMX, un escenario que, últimamente, se ha visto repleto de jóvenes que reclaman aquello que les han quitado: oportunidades, espacios, derechos, la vida incluso. Sin embargo, han sido ellos quienes han dado grandes muestras de valor, de fuerza y de verdadera lucha. Vaya, lo acabamos de vivir con los temblores, fueron ellos quienes tuvieron un panorama más amplio de organización y de solidaridad. Está claro que el futuro del país lo llevan en sus manos. No están solos, por supuesto, pero es cierto que también hemos sido testigos de terribles acontecimientos directamente hacia los jóvenes de nuestro país, los cuales siguen sin resolverse y, al parecer, sin ganas de hacerlo por parte de las autoridades:

“Entiendo de lo que hablas y sé que estamos en una situación límite y extrema. Sin embargo, cuanto yo empiezo mi carrera -era yo muy joven-, me tocó vivir una situación límite y extrema como mujer, literalmente como género, pues la mujer no estaba aceptada dentro del rock. Creo entender de lo que hablas -cuando las cosas no son libres, no hay oportunidades y tienes que luchar de más y sacrificarte-, pero es parte de la vida. Creo que en cualquier trabajo y en cualquier lugar, hay que desgastarse. Yo no conozco a nadie que no obtenga una victoria si no peleó una batalla. Sí, es cierto, vivimos en un país donde la batalla está fuerte y hay que pelear de la misma manera, y por supuesto que la música tiene un papel importante dentro de esta lucha. Los jóvenes de hoy son más fuertes que los jóvenes de ayer, así de sencillo. No los subestimemos. Conozco jóvenes absolutamente fuertes, increíbles, con un brillo y una capacidad muy superior para resolver cualquier problema que se le ponga en frente. En mi momento y en mi generación, me tocó luchar, pero de eso va la vida. Desgraciadamente, el mundo está de cabeza ahorita, pero para estamos lo no tan jóvenes como yo y los demás para ponerlo en su lugar. Yo creo que los jóvenes son mentes poderosas, son espíritus poderosos.”

2009 fue el año que vio nacer a Hombre Invisible, el disco más reciente de Ely Guerra. Han pasado ocho años de eso y, a decir verdad, quienes seguimos de cerca su trayectoria, estamos ávidos de un nuevo álbum:

“Pues ya estamos cerca de. Me voy a Nueva York a finales de noviembre a mezclar nuestra nueva música. Yo creo que para el verano del año que entra estaremos muy organizados con un nuevo proyecto muy bello, muy singular y muy distinto a todo lo que he hecho antes. Por eso me ha tomado tiempo entenderlo. No es tan complejo y no es tan espectacular, sin embargo, siento que me ha tomado tiempo a mí misma aceptarlo, abrazarlo y demás. Ha sido un camino arduo y estoy muy contenta de ver que este año se va a concretar, musicalmente, porque aun hace falta terminar una parte en prosa. La música ya está hecha pero todavía estoy escribiendo.”

Después de todos estos años, de toda la experiencia acumulada, de las anécdotas, de las victorias, de los fracasos, de todo lo que conlleva la vida misma, se hace necesario buscar un sitio de seguridad, un refugio, un lugar en el que entreguemos nuestro ser y que éste se renueve en cada uno de sus rincones. Estamos quienes decidimos entregar nuestro ser a las canciones, a la poesía, a la literatura, al arte en sí. La música se nos ha hecho un vicio, pero uno de esos que nos deja cosas positivas y nos permite ir creciendo día a día. Ely Guerra tiene uno en particular:

“Hay muchos, pero vamos a irnos por el más obvio, por aquel que me ha movido para que yo escriba, que haga perfumes, que cocine después de un Vive Latino para todos los músicos que llegaban venir a mi casa: el amor. Yo creo que un gran vicio ha sido amar, y no sólo hablo en un sentido de pareja, que es hermoso y es algo que todos buscamos, ¿no?, sentir la emoción, la pasión, lo sensual, el erotismo, la entrega, el compromiso, el cual está incluido en toda mi propuesta, poro hablo más del amor en sí, como una situación límite, peligrosa, de riesgo, de carencia, porque muchas veces el amor propio o el amor verdadero no lo ves. Entonces, el vicio del amor es, quizá, lo que ha aflorado más en mi música.”

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